¿Cuánto cobran los presidentes regionales en España?

Emiliano García-Page, Susana Díaz, Carles Puigdemont, Íñigo Urkullu, Cristina Cifuentes y Juan Vicente Herrera. /Pablo Lozano

Emiliano García-Page, Susana Díaz, Carles Puigdemont, Íñigo Urkullu, Cristina Cifuentes y Juan Vicente Herrera. /Pablo Lozano

Emilio Peñas / Pablo Lozano / Beatriz Dávila

El “bloqueo político” a nivel nacional ha marcado el año 2016, dejando de lado las competencias regionales y locales –en el ámbito de los medios de comunicación y de la importancia social-. Sin embargo, la población continúa mostrando una preocupación similar o mayor por lo que ganan o gastan sus políticos más “allegados” que por los líderes que gobiernan el país. La transparencia aporta una gran cantidad de información a la gente interesada, pero sin un mensaje descifrado y claro. Por lo tanto, el objetivo que se va a intentar lograr aquí parece localizado.

¿Cuánto dinero perciben anualmente los presidentes de cada Comunidad Autónoma en el ejercicio de sus funciones? ¿Perciben mayores sueldos los presidentes de las regiones con mayor extensión o mayor población? ¿Su prestigio en Twitter los aúpa hasta alcanzar sueldos astronómicos? Muchas preguntas a responder con la máxima claridad y brevedad posible. Y es que este es un tema que preocupa a los españoles.

El 47,5% de la población considera que la corrupción es el segundo mayor problema que azota a España, solamente superado por el paro –el desgraciado protagonista de la crisis económica-, según el barómetro que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicaba antes de que Mariano Rajoy consiguiera desbloquear el candado del Gobierno casi un año después para volver a La Moncloa.

Por otra parte, el 15,4% de los españoles consideró que la corrupción afectaba personalmente al propio Rajoy y al ejercicio de sus funciones a nivel profesional. Este es un dato, si bien a priori sucinto, que demuestra el decreciente interés que despierta la figura del presidente del Gobierno entre los ciudadanos. Aún queda mucho para que pase de moda el despacho de La Moncloa, pero la preocupación por lo cercano ha aumentado en cuatro puntos desde la encuesta realizada en enero hasta la última, en agosto.

La posibilidad de destapar casos de fraude en las respectivas Comunidades Autónomas es algo que preocupa y a la vez “motiva” a los ciudadanos. Recorrer el largo y ancho de la geografía española de portal en portal puede encontrar cierta justificación en la época en que nos encontramos. Sin embargo, el regalo espera más allá del típico oro, incienso o mirra navideños. Es la transparencia política.



Una minoría pudiente, una mayoría de “clase media”

Diez Comunidades Autónomas han sido objeto de un análisis exhaustivo en el ámbito de la retribución de los altos cargos, en este caso de su presidente, para lograr una comparación entre los ingresos de cada uno de ellos. Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Comunidad de Madrid, Extremadura, País Vasco, Castilla-La Mancha, Región de Murcia, Andalucía e Islas Canarias han sido las encargadas de pasar el particular “examen de transparencia”.

Gráfico que representa en orden decreciente la retribución anual de los presidentes de las Comunidades Autónomas en España. | Fuente: Elaboración propia

Gráfico que representa en orden decreciente la retribución anual de los presidentes de las Comunidades Autónomas en España. | Fuente: elaboración propia

Los datos hablan por sí solos, como se puede observar de manera directa en el gráfico: se puede hablar de una minoría pudiente que entre la conjunción de sueldos, suplementos e indemnizaciones, se encuentra comandada por Carles Puigdemont, president de la Generalitat de Catalunya, y secundada por Íñigo Urkullu, jefe del gobierno del País Vasco, y Cristina Cifuentes, cabeza visible de la Comunidad de Madrid -a lo que también sería pertinente añadir los gastos por viajes y/o por el uso de coches oficiales: 38.000, 9.700 y 472.667 euros, respectivamente cada uno de ellos-. Junto a esta minoría, se encuentra también la mayoría denominada de “clase media”: un total de siete presidentes regionales cuyas retribuciones íntegras anuales oscilan en una horquilla comprendida entre los 60.000 y los 80.000 euros.

Cabe destacar, por ejemplo, la diferencia abismal que existe entre los ingresos de Puigdemont y de Susana Díaz. El president catalán, con 145.471 euros, dobla con creces la retribución íntegra que recibe de la jefa de gobierno andaluz, un total de 64.072 euros -a lo que se pueden añadir otros gastos externos como son, en este caso, los de desplazamientos por viajes institucionales y los de representación-. Resulta extraño ver estos datos, teniendo en cuenta que son las dos Comunidades Autónomas con mayor población, y Andalucía además es la segunda de España con mayor extensión en lo referente a territorio. Sin embargo, mediante un análisis posterior con diferentes variables estas diferencias se entienden.



La delgada línea entre el PP y el PSOE, el “paraíso” de los partidos nacionalistas

Los dos grandes partidos tradicionales de la democracia española contemplan carteras similares a nivel regional y los cobros dibujan un camino parejo en la línea de retribuciones anuales de altos cargos. Atendiendo al gráfico anterior, podemos establecer dos subgrupos dentro de esa “clase media”: los más y los menos avanzados. En el primero podríamos incluir a Cristina Cifuentes -89.643 euros-, a Ximo Puig -77.853 euros-, a Guillermo Fernández Vara -77.280 euros-, y a Emiliano García-Page -75.045 euros-. En el segundo estarían Juan Vicente Herrera -69.671 euros-, Pedro Antonio Sánchez -67.582 euros- y Susana Díaz -64.072 euros-.

¿Qué reflejan estos datos? Una igualdad media entre las retribuciones de los presidentes regionales, sean socialistas o populares. Puig, Fernández Vara, García-Page y Díaz como representantes del PSOE; y Cifuentes, Herrera y Sánchez del PP. Las diferencias son pequeñas en cuanto a números, pero se acentúan más si atendemos a la información encontrada en los diferentes portales de transparencia de los gobiernos regionales. Se puede percibir una mayor cantidad y calidad en los datos aportados por las ejecutivas populares que por las socialistas.

Entre la igualdad sobresale de nuevo una minoría que se lleva la palma en todos los aspectos: los partidos nacionalistas. Puigdemont y Urkullu son los dos presidentes regionales que mayor retribución anual perciben -145.471 y 98.494 euros respectivamente- y los dos que más gastan en concepto de viajes y representación. Especial es el caso del lehendakari vasco, que casi ha superado en algún desplazamiento oficial los 50.000 euros de gasto.



Ni territorio, ni población: la clave reside en el PIB per cápita

Gráfico que muestra la relación entre el PIB per cápita de cada Comunidad Autónoma y la retribución anual de su respectivo presidente. | Fuente: elaboración propia

Gráfico que muestra la relación entre el PIB per cápita de cada Comunidad Autónoma y la retribución anual de su respectivo presidente. | Fuente: elaboración propia

Leopoldo Abadía, ex profesor del IESE Business School, 82 años, 12 hijos, 40 nietos, y famoso por traducir la crisis subprime al castellano, ha comparado en multitud de ocasiones los criterios de repartición de su casa con la financiación autonómica de este país. Con una familia tan numerosa, el criterio de población es recurrente, el cual dibujó con un sencillo esquema parental: “Leopoldo es un buen tío que tiene diez hijos y él necesita que papá le dé dinero por esos hijos”. La divertida polémica que genera este “chaval” de 82 años –así le define el mismo Abadía- no es más que eso, polémica. Pero sí sirve para plantearnos la deriva por la que está navegando la gestión de recursos en las distintas Comunidades Autónomas.

A un lado la familia, al otro la ficción, pero ambos en un mismo ejercicio de imaginación en el que el hijo y los nietos del ex profesor sufrirían de inanición en un lugar tan acogedor como es Andalucía. La región con mayor población de España, por encima de los ocho millones de habitantes, muestra un PIB per cápita de 17.263 euros. En Cataluña, dicho indicador llega hasta los 27.663 euros, a pesar de que su población se estanca en los siete millones y medio. O mejor dicho, casi un millón menos de contribuyentes pero casi el doble de beneficios por cabeza.

Desde luego el sueldo de papá y mamá en un lugar y otro varía. En Andalucía, Susana Díaz percibe 64.072 euros anuales, mientras que Carles Puigdemont disfruta en su Cataluña natal de 145.471 euros cada año. La abismal diferencia, además del PIB per cápita, podría encontrar otra explicación en el nivel de empatía de cada presidente en relación con sus ciudadanos, o quizás en su grado de altruismo. Sin embargo, la Ley de Transparencia no entiende de intangibles por el momento.

Si así fuera, Juan Vicente Herrera ocuparía los puestos más altos. La población de Castilla y León cuenta con casi dos millones y medio de habitantes, y su PIB per cápita alcanza los 21.727 euros. Teniendo en cuenta este indicador, los castellano-leoneses no se encuentran lejos de los catalanes, teniendo en cuenta que estos últimos suman ocho millones. Aquí cobra sentido otro criterio que establece Leopoldo Abadía para otro de sus hijos: “Javier en este momento se ha trasladado a otro sitio y está buscando una casa. Mi hijo gana bien, está contento, pero le podría echar una mano porque tiene cinco hijos y la casa tiene que ser grande”, explicaba para La Sexta.

El programa data de 2009, pero las predicciones podrían aplicarse al momento actual. Esta parece muy encaminada pero, si echamos la vista a Andalucía otra vez, la teoría de nuevo resbala. Otra vez el mal uso de los recursos. Lo que sí está claro es que por mucha extensión que posea Herrera en su despacho ubicado en la capital vallisoletana, la retribución que percibe anualmente no supera el de comunidades con límites más reducidos como Cataluña o Madrid.



Con Twitter no se gana uno la vida, de momento…

Más un presidente autonómico habrá pasado por ese dilema a la hora de qué publicar en Twitter. | Foto: Huffington Post

Más un presidente autonómico habrá pasado por ese dilema a la hora de qué publicar en Twitter. | Foto: Huffington Post

El auge de las redes sociales en los últimos años también ha llegado al mundo de la política, no solo a nivel nacional sino también a escala regional y local. Es extraño ver casos en los que cabezas de lista de un partido en un ayuntamiento o gobierno regional no estén registrados, por ejemplo, en Twitter. Sin embargo, y por suerte, de momento cuentan más en política las acciones realizadas por y para los ciudadanos que la fama adquirida a través de las redes.

A pesar de ser una herramienta muy útil a la hora de acercarse al ciudadano y de transmitir los mensajes del partido de una manera más personal y directa, parece que en algunas Comunidades Autónomas esta práctica no está demasiado arraigada. Y si no que le pregunten a Juan Vicente Herrera o a Guillermo Fernández Vara. Tanto el presidente de Castilla y León como el de Extremadura no cuentan a día de hoy con una cuenta en Twitter. “Donde esté la política tradicional…” pensará alguno.

El otro lado de la moneda lo ocupan los “populares”, y no por su ideología, sino por su índice de popularidad. Aquí el término recobra su significado inicial. Cristina Cifuentes, Carles Puigdemont y Susana Díaz han conseguido reunir a más de cien mil seguidores en sus perfiles sociales de Twitter, algo que demuestra la mediatización de sus figuras en la política tanto regional como nacional. Sin embargo, esto aún no da de comer. El caso de Díaz es el más claro. Con casi ochenta mil seguidores más que Íñigo Urkullu, la presidenta andaluza percibe casi un tercio menos de retribución anual que el lehendakari vasco.



Los presidentes de las Comunidades Autónomas ganan mucho dinero. Cuénteme algo que no sepamos, pensarán. ¿Qué político no gana mucho? Al menos, gracias a la transparencia, sabemos cuánto perciben y en qué se lo gastan, seguro que no al cien por cien, pero en gran medida. Como habrán observado a lo largo del reportaje, las variables son muchas, aunque la retribución es una para cada jefe de gobierno. Ahora lo único que cabe es esperar hasta 2019. Nuevas elecciones autonómicas, quién sabe si con una situación económica boyante, ¿se dispararán los sueldos? Veremos.

 

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