El pleno de noviembre trae nuevos retos para el Ayuntamiento de Valladolid

Raquel Chamorro 

Nuevo día en el salón de plenos del Ayuntamiento de Valladolid. Un Óscar Puente trajeado y relajado se sentaba en su sillón presidencial para comenzar la sesión ordinaria de noviembre. Eran las 9:15 y se daba el pistoletazo de salida a una mañana que iba a ser, paradójicamente, calentita.

Tras aprobar los borradores de los plenos del 11 y el 24 de octubre, las adhesiones, felicitaciones y condolencias, llegaba el turno de exponer las mociones. Pilar Vicente, en la bancada de Ciudadanos, se plantaba sola frente a los toriles y planteaba la propuesta de su grupo para fomentar el turismo en la ciudad durante el período navideño. “Es una propuesta débil, cogida con pinzas”, declaraba Gloria Reguero en su intervención para rebatir la proposición, ante una mirada irónica de la edil ciudadana.

“Hay que mirar bien lo del mercado navideño porque yo conozco algunos demasiado caros para la financiación pública”, exponía un Manuel Saravia apaciguador. La concejala de cultura, Ana Redondo, intentó acercar posturas proponiendo enmiendas de sustitución. Es curioso como, según las intervenciones de ambos, compartían muchas cosas con lo expuesto por la ciudadana, pero luego no estaban de acuerdo en nada, la magia de la política…

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Imagen del pleno del 9 de noviembre | Foto: Raquel Chamorro

Mientras se sucedían los combates dialécticos y gestuales, muchos de los concejales no levantaban la vista de sus teléfonos móviles. Desde primera hora de la mañana, el pequeño aparatito electrónico se había pegado a sus manos, el poder de las tecnologías y, supongamos, que el poder de las noticias sobre las elecciones estadounidenses, cuyo resultado se había conocido hacía pocas horas antes de comenzar la sesión ordinaria del pleno.

Y llegó el turno del Partido Popular, Mercedes Cantalapiedra comenzó tirando cuchillos a punta pala y dando brillo al pedestal en el que, supuestamente, debía estar “Modesto”, pero hacía un rato que había bajado para que subiese el Grupo Popular. “Señora Redondo, hablan de criterio y ustedes no han tenido ningún criterio. Si alguien creyó en el turismo fue el Partido Popular”, afirmaba Cantalapiedra. Aún así, después de varias bofetadas sin manos, los “azules” declararon que la propuesta no estaba mal del todo.

Justo antes de la votación, un grupo de pequeños estudiantes de primaria irrumpieron en las gradas de público asistente. No sé si la magia infantil tuvo algo que ver, pero después de las pegas y trajes que se realizaron unos a otros se aprobó la moción con la enmienda de sustitución socialista. De este modo, se da paso a un nuevo proyecto navideño que intentará dar todavía más vida a la ciudad en esas fechas.

Después de varias mociones y tras tirar por los aires no sólo cuchillos sino la vajilla entera, todos los grupos políticos que componen el Ayuntamiento de Valladolid coincidieron en que era necesario reclamar a la Junta de Castilla y León que retome las obras del Hospital Clínico que deberían haber terminado en el 2015. Esta propuesta del Partido Socialista fue un punto de inflexión en el desarrollo del pleno.

El proyecto del Clínico fue definido como una “obra sin fin” por la portavoz del grupo político Sí Se Puede, Charo Chávez, y considerado por la edil de Valladolid Toma La Palabra, Rosalba Fonteriz, como “un proyecto cuya planificación y gestión no han estado a la altura de las necesidades de la ciudad”. De esta forma, se pudo disfrutar de unos minutos de ficticia cordialidad entre los diferentes partidos, algo que algunos de los presentes no podían creer.

Asimismo, otra de las mociones que se aprobaron por unanimidad fue la que defendía el Grupo Municipal Popular contra la violencia de género en el deporte. Fue la exatleta Mayte Domínguez la que expuso esta propuesta ante los demás concejales.

Como dice el refrán: “lo que bien empieza bien acaba” (sí, es una gran ironía). Después de estas mociones “reconciliadoras”, llegaba la novena y última del día. El Partido Popular proponía dotar con, como mínimo, 10 millones de euros al Plan de Empleo Municipal de 2017.

Con la vajilla rota, sólo quedaba continuar con el as bajo la manga de las enmiendas de sustitución. María Sánchez, portavoz de Valladolid Toma la Palabra y concejala de Medio Ambiente, expuso su acuerdo con el fondo de la propuesta, pero propuso introducir un punto de sustitución en el que no se hacía referencia a la cuantía y en el que se instaba al Gobierno a derogar la reforma laboral, (efectivamente estaba de acuerdo en el fondo de la moción. Un fondo que debía estar ahí… en el fondo).

Esta proposición trajo consigo más de 40 minutos de debate, casi como una parte de un partido de fútbol, con sus “tiki-takas”, goles por la escuadra y golpes verbales, Finalmente, el presidente del Grupo Popular, José Antonio Martínez Bermejo, retiró la moción para evitar que se aprobase por la enmienda de VTLP.

Tras más de 6 horas de pleno, concluía la sesión con 7 de las 9 mociones presentadas aprobadas. Noviembre comienza con nuevos retos para el Ayuntamiento de Valladolid.

 

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