Una oposición en guerra

Sandra Fernández y Melanie Escuredo

La reciente investidura del presidente popular Mariano Rajoy deja ahora un panorama complicado en la política española, con un gobierno de apoyos débiles y unos partidos en oposición con graves crisis internas. Pablo Iglesias, líder de Podemos, se enfrenta cada vez a más obstáculos en las filas de su partido, con un Íñigo Errejón que, con su nuevo tono moderado y conciliador, amenaza con arrebatar a su compañero los apoyos de los más desencantados con la agrupación morada.

A por Madrid

Las candidaturas a las primarias de Podemos en Madrid registran a tres personas que aspirarán a liderar la Secretaría General durante las votaciones que tendrán lugar desde mañana y hasta el 9 de noviembre: Rita Maestre, Ramón Espinar y Mónica Mota.

Durante la primera fase del proceso, en la Asamblea Ciudadana, la candidatura “Adelante Podemos” de Rita Maestre y su compañera Tania Sánchez ganó la votación en nueve de los once documentos presentados en la asamblea. Las políticas, dos de los mayores apoyos de Errejón, se enfrentarán Ramón Espinar, con su candidatura “Juntas Podemos”, que incluye también al grupo Anticapitalistas. El joven quitó hierro a la derrota al haber ganado la votación del documento político-estratégico. “Es un documento muy importante. Si yo hubiera perdido la orientación político-estratégica, no me presentaría a secretario general”, explicó tras la votación.

Por otro lado, el ex número tres de la formación, Juan Carlos Monedero, no dudó la semana pasada en romper una lanza a favor de su favorito y definir el resultado de votación de documentos como “prácticamente un empate”. El politólogo apostó por criticar algunas de las propuestas de Maestre, a la que acusó de haber sido partidaria de “entregar” el gobierno a los socialistas. “Ramón Espinar quiere ir más allá y abrir las puertas a otras cosas”, aseguró, mientras que Rita Maestre abogaría por “privilegiar el diálogo con el statu quo”, con una apuesta más conformista.

La candidatura de Espinar puede verse ahora perjudicada debido al escándalo por la plusvalía en la compraventa de un piso protegido de Madrid hace cinco años. Según informaba hace un par de días la cadena Ser, Espinar vendió un piso protegido en 2011 con el que logró una plusvalía de 30.000 euros brutos. Pocas horas después, el político ofreció una rueda de prensa para justificarse, ya que su comportamiento en sí no fue ilegal, aunque sí reconoció que una vez pagados los impuestos, le quedaron unos 19.000 euros limpios.

El portavoz aseguró que para permitirse la adquisición de este piso protegido había aportado un cheque de 52.000 euros en concepto de entrada, más IVA. Esta compra puede resultar sorprendente, debido a que en 2010 el joven trabajaba para la Universidad Complutense de Madrid con una beca de colaboración de 480 euros mensuales. Ante esto, Espinar aseguró haber recibido un préstamo de su madre, su abuela y su padre, que devolvió después de haber revendido el piso, “hasta el último céntimo”.

Las turbulencias del sur

El grupo de Podemos en el Parlamento de Andalucía también se mueve en aguas convulsas. Seis de los quince diputados apoyan a la portavoz y secretaria general Teresa Rodríguez y su candidatura “Por una marea andaluza”. Su oposición, de vertiente “errejonista”, se centra en “Andalucía plaza a plaza” y “Andalucía digna”, ambas lisas lideradas por Begoña Gutiérrez y Carmen Lizárraga. Esta falta de coordinación supondrá una mayor desventaja en las primarias programada para esta próxima semana, en las que los afines a Pablo Iglesias tienen, de momento, todas las de ganar.

Una de las polémicas más sonadas fue la inclusión de un párrafo que descalificaba a Rodríguez en la candidatura de Lizárraga, en el que se aseguraba que la política, después de la “decisión unilateral y sorpresiva” de convocar una “asamblea exprés en el peor momento”, demostraba la falta de la “altura política suficiente” como para encabezar el proyecto de cambio. El sonado párrafo generó multitud de quejas y acabó por suprimirse del documento para no alterar más los cauces. Por su parte, Jesús Romero, partidario de Rodríguez, aseguró públicamente que no entendía por qué esta nueva oposición interna no había protestado antes durante todo el proceso de avance del partido y se había empeñado en separarse antes de intentar limar asperezas.

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Resultados electorales en 20D y 26J  |  Melanie Escuredo

La crisis del millón perdido

La suma de Izquierda Unida y Podemos, creando Unidos Podemos, obtuvo en las elecciones del 26 de junio (2016) 71 escaños, exactamente los mismos que ya sumaban en las elecciones anteriores del 20 de diciembre. Esta coalición, tan ansiada por algunos simpatizantes de los distintos partidos como repudiada por otros, no logró un esperado “sorpasso” al PSOE, previsto por politólogos y, en especial, por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En cifras, la coalición ha perdido 1,2 millones de votos, un nefasto resultado teniendo en cuenta que en el año 2015 ambos sumaban más de 6,1 millones de votos y, en este 26J, han llegado casi de puntillas hasta los 5 millones.

Durante el encuentro con la prensa se disipaba un Pablo Iglesias decepcionado, junto a sus compañeros Íñigo Errejón y Alberto Garzón, que guardaban silencio tras el secretario general del partido, entonando la frase “los resultados no son satisfactorios. Teníamos unas expectativas diferentes”. Es entonces cuando Iglesias anuncia lo ya sabido por todos: el intento de llegar a un acuerdo con los socialistas concertando una cita con Pedro Sánchez cuanto antes ya que, vistos los cuatro escaños y el medio millón de votos de diferencia que les saca a Unidos Podemos el Partido Popular, “no hay tiempo que perder”.

Un enfrentamiento abierto y social

La pérdida de votos ha dejado un Unidos Podemos débil, donde muchos afiliados –principalmente de Izquierda Unida- recriminan a Alberto Garzón el haberse unido con un Pablo Iglesias al que consideran el principal culpable de la bajada en votos y demasiado “populista”. Además, las últimas brechas del partido han salido a la luz en este último mes con las disputas cara al público por redes sociales, concretamente en Twitter, por dos de las caras más conocidas del partido violeta: Errejón e Iglesias.

twitter

Captura del enfrentamiento en redes entre Iglesias y Errejón

El secretario general de Unidos Podemos y su conocido “número dos” dejaron claras las diferencias en criterio y estrategia que hace que existan los llamados “errejonistas” y “pablistas”, simpatizantes de un mismo partido pero con distintos puntos de vista en ciertos asuntos. Mientras Iglesias aseguraba que “hay que dar miedo a los poderosos”, Errejón replicaba que el reto no era ese, sino “seducir a una parte de la población a la que todavía no han llegado”. Lo que muchos han visto como una contienda, Iglesias y Errejón lo consideran un “debate a puertas abiertas” y una manera de “pensar con categorías propias” que, en palabras de Errejón, es lo que les llevará a recuperar el país.

En resumen, se avecinan unas semanas complicadas para el partido de Podemos, que harán frente a toda una serie de primarias internas a la vez que intentarán establecerse como el partido más fuerte de la oposición al gobierno de Rajoy.

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