División en la izquierda

Víctor Garrido Medina / Elías Luis Grao

 

La crisis interna del PSOE, sumada a la a las presiones de otros grupos políticos pidiendo la abstención o una coalición de izquierdas, están provocando que los socialistas, heridos de muerte desde hace ya unos meses, se vean cada vez más cerca de una muerte política sin precedentes. Una situación hasta ahora insólita e inimaginable hasta la llegada de los nuevos partidos, pero que, sin embargo, es innegable a día de hoy. E incrédulos, los ciudadanos se cuestionan cómo ha sido posible este derrumbe inminente de algo tan histórico como es la democracia en este país.

Otro partido de izquierdas que vive también momentos difíciles es Podemos, quien se encuentra en una lucha interna de poderes fruto de los desacuerdos entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias que han dividido tanto a los militantes como a los miembros del grupo.

  • Susana Díaz y Felipe González incendian su partido

Tras las polémicas declaraciones del ex presidente Felipe González en la Cadena Ser, en las que dijo sentirse “engañado por Sánchez” quien le comunicó que “se abstendría en la segunda votación”, Susana Díaz tomó el timón del Partido Socialista desde Andalucía como principal valedora y como estandarte de la abstención. Esto, obligó a los dirigentes que integraban la cúpula del partido a abandonar a Sánchez a su suerte y provocar así un comité federal que le quitaría el puesto y otorgaría plenos poderes a una gestora. De esta manera, el PSOE permitió la formación del gobierno al PP y así centrarse en su principal objetivo, encontrar un líder a quien seguir.

  • Podemos, enemigo inesperado

No entraba en las quinielas de nadie en su sano juicio que un partido recién fundado, con un discurso un tanto radical para algunos, superase al PSOE, líder hegemónico de la izquierda en España. Pero sucedió. La formación socialista sufrió una auténtica debacle consiguiendo los peores resultados electorales de su historia (5.545.315 votos, el 22,01%). El grupo liderado por Pedro Sánchez solo consiguió vencer en Andalucía y Extremadura  por un ajustado margen (+2,43 y +1,18 respectivamente).

Antes de los comicios, Pedro Sánchez nunca tuvo en cuenta a los morados en sus cábalas para formar gobierno, pero las elecciones del 20 de diciembre de 2015 fueron el primer revés para la formación roja a pesar de su parcial victoria sobre los de Pablo Iglesias. Sorpasso técnico. Las diferencias políticas entre ambas abocó a los socialistas a pactar con Ciudadanos e imposibilitó una coalición de izquierdas. Un callejón sin salida que fue el principio del fin de un PSOE.

  • Divididos, no Podemos

La formación morada está inmersa en una crisis. Por un lado, el partido se ha quebrado en dos bandos: el pablista y el errejonista. Por otro, el fracaso electoral que sufrió tras la confluencia con Izquierda Unida en el que perdieron entorno a un millón de votos.

Tanto los partidarios de Pablo Iglesias como los de Íñigo Errejón están ahora mismo buscando apoyos para la próxima fecha clave. El 9 de junio. Ese día se celebrará una reunión de la dirección del partido y ambos bandos están buscando a los culpables de la situación actual. Los cercanos a Iglesias, entre los que se encuentran Rafael Mayoral, Carolina Bescansa, Irene Montero y Teresa Rodríguez, piensan que el motivo del declive ha sido el discurso moderado y poco agresivo. Por su parte, los errejonistas piensan que el error ha sido la alianza con IU.

El apoyo de Teresa Rodríguez, y del sector anticapitalista, le va a salir caro a Pablo Iglesias. Estos piden que se ceda más poder a los secretarios generales autonómicos y también quieren que las mujeres ocupen un lugar más visible en la dirección del partido.

Incluso las personas que se habían mantenido al margen hasta el momento han comenzado a tomar partido en esta pugna. Y es que, tras la aparición de Errejón en TVE donde dijo que el fallo había sido la coalición con IU, muchos han decidido dar la mano a Iglesias.

A priori, parece que pase lo que pase el partido seguirá vivo aunque es posible que el que pierda la batalla funde uno nuevo. En el caso de que Errejón fuese quien obtuviese menos apoyos y considerase esta opción, podría hacerse con los votantes del PSOE que estén descontentos y con los más moderados de Podemos.

Una izquierda desunida

Como se puede observar en los antecedentes históricos de nuestro país, la izquierda libra batallas internas que se traduce en un beneficio para la derecha. Actualmente, las guerras de poder y los tiras y aflojas dentro de los distintos partidos, ya no entre ellos, sino en ellos, ha provocado que Rajoy forme gobierno y continúe otros cuatro años, o al menos hasta que lo decida la oposición.

Un factor importante dentro de la derecha española es la unidad. Aunque haya varios partidos, siempre suele haber cohesión entre las distintas formaciones. Un caso claro es el de Ciudadanos y el Partido Popular quienes han llegado a un acuerdo intentando reducir las líneas rojas al mínimo. Al contrario que Podemos y PSOE, quienes han marcado los requisitos que había que cumplir para firmar un acuerdo y ninguno de los dos ha cedido.

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