Una investidura del ‘no’ a la abstención

Alexis Fernández y Óscar García

Durante meses, el PSOE aseguró su posición en cuanto a la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. El “no es no”, aseguraban día tras día los diputados socialistas cuestionados sobre este tema. Pero de la noche a la mañana, la historia cambió. Eso sí, con la dimisión de Pedro Sánchez, que terminó por variar la negativa del partido por una abstención para favorecer de una vez por todas la formación de Gobierno.

España vivió durante meses sin Gobierno después de que ninguna investidura obtuviera los votos necesarios. Circunstancia que ocurría por primera vez desde 1979. Desde entonces, los elegidos para ser presidentes del Gobierno habían sido designados o en primera o segunda votación. Un escenario que enfadó a los ciudadanos y que ha terminado después del cambio de un PSOE que vive sus peores momentos.

Mayoría absoluta en primera votación

En los primeros años de vuelta a la democracia, España vivió sesiones de investidura muy tranquilas. Adolfo Suárez llegó a la presidencia del Gobierno en marzo de 1979 después del apoyo de UCD, CD, PSA, PAR y UPN. En total 183 votos favorables que contrarrestaron el voto negativo del PSOE, PCE, PNV, EE, ERC, UN y UPC, que ascendió a un total de 149. La abstención de CIU y la ausencia de varios diputados sirvieron para disponer de presidente del Gobierno tras 40 años con Francisco Franco al mando.

La dimisión de Adolfo Suárez llevó a Leopoldo Calvo Sotelo a la presidencia del Gobierno. A pesar de contar con más votos en contra, los 186 favorables sirvieron para la conformación de gobierno en febrero de 1982. Fue el anticipo de la era Felipe González. El primer presidente socialista de la democracia consiguió salir investido en las cuatro primeras votaciones a las que se presentó. Récord no superado hasta el momento por sus predecesores.

El PSOE ha vivido un notable descenso de votos. En la imagen la sede del partido en Valladolid. | Foto: Óscar García.

El PSOE ha vivido un notable descenso de votos. En la imagen la sede del partido en Valladolid. | Foto: Óscar García.

Para el recuerdo quedarán los 207 votos favorables que obtuvo el PSOE en diciembre de 1982. Solamente 116 en contra, cifra que únicamente ha sido superado en esta última investidura de Mariano Rajoy. Más igualadas fueron las posteriores con 184, 176 y 181 votos a favor. Aunque hay que apuntar que el partido socialista apenas dispuso del apoyo de otras formaciones políticas como es el caso de PCE, EE, CDS, AIC, CIU y PNV.

Aznar y Zapatero, las diferencias

La dos legislaturas de José María Aznar serían las últimas investiduras ‘tranquilas’. El primer presidente popular de la democracia dispuso del apoyo de 181 y 202 diputados, respectivamente. Significativa es esta última cifra que se acerca a los 207 votos favorables conseguidos por Felipe González en 1982. La vuelta al PSOE con José Luis Rodríguez Zapatero tuvo una doble vertiente histórica para el país.

El socialista consiguió en su primera legislatura mantener la investidura en primera instancia con 183 votos favorables; no así en la segunda. Zapatero tiene el honor de ser el primer presidente de Gobierno elegido en segunda votación por mayoría simple. El PSOE no consiguió ningún voto favorable fuera de su formación política y cosechó el no de PP, ERC y UPyD.

actos-de-investidura

Últimos seis actos de investidura. | Elaboración Propia.

Todo hacía indicar que esta nueva circunstancia sería la tónica habitual en las futuras investiduras. Pero nada más lejos de la realidad. Mariano Rajoy en 2011 fue capaz de salir presidente del Gobierno en la primera votación con 187 apoyos, los del PP, UPN y Foro Asturias. Últimas elecciones, eso sí, en las que el duopolio entre el PP y el PSOE estuvo presente por la irrupción de Podemos y Ciudadanos.

Hasta cinco votaciones fallidas

El escenario político español varió notablemente en las últimas elecciones. La suma de los partidos afines no permitía llegar en ningún caso a la mayoría absoluta o simple que se necesita para ser investido. El primero en intentarlo en marzo de este año fue Pedro Sánchez. El candidato socialista obtuvo hasta 219 votos en contra, solamente contó con el voto favorable de Ciudadanos y de Coalición Canaria en la segunda votación. En total 130 y 131 apoyos.

Tras la debacle del PSOE, y con unas segundas elecciones celebradas a finales de junio, llegó el turno de Mariano Rajoy. Ni en agosto, ni en septiembre pudo conseguir los apoyos necesarios para ser investido presidente del Gobierno. El voto favorable del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria no fue suficiente para hacer frente al voto en contra en bloque del resto de formaciones políticas. Las terceras elecciones parecían la única solución para formar Gobierno de una vez por todas.

Datos de los últimos seis intentos de investidura. | Elaboración Propia.

Datos de los últimos seis intentos de investidura. | Elaboración Propia.

Tras este intento de investidura, Isabel San Sebastián, periodista y experta en política, analizaba la situación del país: “Esperemos que sí pueda haber dos investiduras fallidas sin tres elecciones, en caso contrario España haría un ridículo histórico y su clase política quedaría a la altura del betún”. No se equivocaba. A la sexta iría la vencida.

El Comité Federal del PSOE y la dimisión de Pedro Sánchez abrían un nuevo escenario para Mariano Rajoy. La formación socialista dejaba atrás su no y anunciaba que se abstendría en segunda votación para favorecer la formación de Gobierno. Y así fue. En bloque, el partido votó no en la primera votación, pero consiguió hasta 68 abstenciones en la posterior. Mariano Rajoy se convertía en el presidente del Gobierno con menos votos negativos en una investidura.

¿Futuro socialista complicado?

El debate previo a la investidura dejó varias reacciones como las de Pablo Iglesias, que llegó a afirmar que era “un trámite desagradable” para PP y Ciudadanos. No así para el PSOE, ya que para el candidato de Podemos “es sencillamente vergonzoso”. Y es que del “no es no”, la formación socialista pasó a la abstención. Ejemplo claro de este cambio es Antonio Hernando, portavoz del partido en el Congreso, que siguió las pautas del partido a pesar de ser un hombre de la confianza de Pedro Sánchez.

El cambio vivido en el seno del PSOE ha debilitado notablemente a la formación política. Son muchos los que piensan que para hacer este paripé hubiera sido mejor abstenerse en septiembre. O, incluso, no haber aceptado la proposición del Rey de intentar formar Gobierno.

El futuro del PSOE pinta negro con Podemos pisándole los talones tras haber permitido el Gobierno popular de Mariano Rajoy. Todo después de retrasar durante casi un año la existencia de una Administración que rigiera los designios del país. Porque el “no es no” y la abstención un cambio más que cuestionable.

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