El descalabro del PSOE

Diego Colinas / Guillermo Bueno

Tal vez sea el tema más candente de la actualidad política. La situación del PSOE ha llegado a eclipsar la investidura de Mariano Rajoy. Los focos estas últimas semanas se han fijado en Ferraz y no en Génova. Los socialistas se han abstenido para desbloquear España. Ahora, con el país en marcha, les toca desbloquearse a sí mismos. Pero, ¿qué es lo que ha llevado al PSOE a esta situación?

Desde que la democracia se consolidó en España,  Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español se han estado repartiendo la gran mayoría de los votos. Sin embargo, con la irrupción de nuevas fuerzas políticas, el partido socialista no ha sabido adaptarse como sí lo ha hecho el PP. La escuadra, ahora liderada por una junta gestora encabezada por Javier Fernández, ha cosechado los peores resultados de su historia elección tras elección.

La edad dorada:

La época de oro del PSOE fue la comandada por Felipe González. Ganador de cuatro comicios consecutivos, el sevillano sería presidente del Gobierno desde 1982 hasta 1996. Además, con González al frente, se lograría el mayor número de escaños para una misma formación jamás visto, 202.

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Evolución de los partidos políticos en escaños desde la reinstauración de la democracia. (Gráfico: Diego Colinas Martínez)

El columnista en el diario El País, Enric Company señala que la etapa de mayor esplendor se produjo con Narcís Serra como ministro de defensa. “Aquella época tuvo momentos álgidos en los que Serra presidía en Madrid encuentros con los 30 o 40 altos cargos que el PSC aportaba a los Gobiernos socialistas. Un hito: el mayor lobby catalán en Madrid.”, apunta Company.

El encargado de destronar a Gonzáles sería Jose Maria Aznar. El Partido Popular venció en las elecciones generales de 1996 con un total de 156 escaños.

Zapatero y sus reformas:

Desde entonces cuatro han sido los encargados de recuperar el poder para el PSOE. Tan sólo José Luis Rodríguez Zapatero lo lograría en 2008. Joaquín Almunia, Alfredo Pérez Rubalcaba y, más recientemente, Pedro Sánchez fracasaron en sus intentos.

Pero la mencionada vuelta al poder con Zapatero distó mucho de la época gloriosa vivida con González. Al sucesor de Aznar le estalló la burbuja inmobiliaria en la cara. Se produjo una grave crisis económica que el vallisoletano no supo reconducir.

Un giro inesperado en su discurso, con recortes en economía y una reforma constitucional para abonar la deuda pública, le hicieron perder las elecciones de 2011 ante Mariano Rajoy. Este hecho fue, probablemente, el desencadenante de la profunda crisis que hoy vive el partido.

Rubalcaba, sucesor de Zapatero, pasó sin pena ni gloria por la secretaría general de un partido que se resquebrajaría de forma definitiva con la llegada de Sánchez al poder.

Llegada de Sánchez:

Tras fracasar en las elecciones europeas de 2014, Rubalcaba convocaría unas primarias para elegir un nuevo dirigente. Según Gonzalo Bareño, periodista de La Voz de Asturias, su apuesta había sido, aunque no de forma oficial, Eduardo Madina.

Pero una Susana Díaz impetuosa, la cual había tomado las riendas del PSOE andaluz apenas unos meses antes, trató de lanzarse a por el control nacional del partido. Sin embargo, seel propio Bareño afirma que Susana se retiró de la primera línea “por miedo a una derrota que la debilitase en su comunidad”. Cedió entonces el liderazgo de la candidatura a un Pedro Sánchez casi desconocido.

Así, con el respaldo de Andalucía y un 48,7% de los votos Sánchez se impondría a Pérez Tapias y Madina.

Crisis:

La llegada a Ferraz del político madrileño se produciría en unas circunstancias nada favorables. El PSOE estaba perdiendo el 25% de sus votantes en favor de Podemos. Dato que se dejo entrever con las elecciones municipales de 2015. En esa votación los socialistas pasarían de los 6.275.314 votos (un 27,79%) y 21.766 concejales conseguidos en 2011 a los 5.603.112 votos (25,02%) y 20.818 concejales de 2015. 

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Sede del PSOE en Valladolid. (Foto: Diego Colinas Martínez)

Sin embargo, esta solo era una piedra más en un camino que había comenzado años atrás hacia una gran hecatombe. El siguiente paso serían las generales celebradas el 25 de junio de 2015. Segundo asalto para Sánchez y segundo crochet que le mandaba a la lona.

En esta ocasión el PSOE lograría el peor resultado de su historia. Tan sólo 90 escaños. Nunca antes los socialistas habían logrado menos de 100. Comparándolos con los resultados anteriores, los socialistas perdían 20 escaños y un millón y medio millones de votantes.

Aún así todo se hubiese solucionado si Sánchez hubiera logrado la investidura.  Ante la negativa de Rajoy, el rey Felipe VI le encomendó al madrileño la tarea de formar gobierno el 2 de febrero de 2016.  Fracasó con 131 votos a favor y 209 en contra. La primera investidura fallida de la historia. 

Pero el púgil socialista lograría rehacerse.  Aunque no por mucho tiempo. Con la segunda vuelta electoral, el 26 de junio de este año, el madrileño volvió a besar el suelo. El PSOE volvió a batir records negativos. 85 escaños y 5.424.709 votos fueron los datos registrados por los socialistas.

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Votos recibidos por el PSOE en cada una de las elecciones generales desde 1977. (Gráfico: Diego Colinas Martínez)

El PP, por su parte, había salido reforzado y en esta ocasión sería Rajoy el propuesto para la presidencia. Rajoy se presentó ante el Congreso en agosto, pero la investidura resultaría fallida de nuevo. La negativa de Sánchez aplazaba hasta después de los comicios en Galicia y el País Vasco la elección de un presidente. Mucha gente en el PSOE no había apoyado esa decisión.

El partido estaba completamente roto. Aun así nadie lo quería reconocer. El detontante definitivo sería el de las elecciones de Galicia y el País Vasco de septiembre. De nuevo un rídiculo histórico. Sánchez estaba KO.

Algunos autores, como el profesor Agustín Diez Robledo describieron la crisis de la siguiente manera: “Evidentemente, los factores que han llevado a esa crisis son múltiples, desde la diversa concepción sobre la posición que debe ocupar el PSOE en la política española hasta afectos y desafectos personales, pasando por diferencias tácticas sobre la investidura.”

Y llegó la explosión. Tres días después de los comicios vascos y gallegos hasta 17 personas de la ejecutiva del PSOE presentaron su dimisión para tratar de tumbar a Sánchez. Para solventar la situación el ex secretario general del partido convocó un Comité Federal en el que se votarían sus propuestas.

La oposición de Sánchez estaba encabezada por Susana Díaz, la misma que le apoyó en las primarias de 2014. Finalmente, el bando de Díaz salió victorioso y Sánchez tuvo que dimitir.

Futuro

Con una gestora presidida por Javier Fernández puesta al mando, el PSOE se abstuvo en su mayoría en la reciente investidura celebrada el 29 de octubre. Sin embargo, 15 de los diputados socialistas se negaron a acatar las normas de la nueva directiva. Ahora están sufriendo las consecuencias. Susana Samuelzo ha sido apartada del partido en Aragón.

Ahora le queda una ardua tarea a los socialistas. Han de reconstruir un partido dividido. No será tarea fácil. Nadie lo define mejor que el catedrático y politólogo Fernando Vallespín: “Irónicamente, aquél que más había hecho por la consolidación democrática se enfrenta ahora, fraccionado, a la recuperación de su cohesión y recomposición interna. Una labor de titanes que pasa por no errar el paso; el primero de todos, dar con el discurso y liderazgo idóneos”.

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