Crónica de una dimisión anunciada

ROCÍO COLLANTES | LIDIA CORRAL | ALBA OLIVEROS

La actual crisis del PSOE presenta dos escenarios que se solapan: el enfrentamiento orgánico de la mayoría de los dirigentes regionales tras seis derrotas electorales y la posición contraria de Sánchez a que Rajoy sea investido con la abstención socialista. La pérdida del liderazgo de Sánchez ha proporcionado argumentos a sus detractores para intervenir en Ferraz hasta lograr la disolución de la ejecutiva y la dimisión del ahora ex secretario general.

El pasado 1 de octubre, Pedro Sánchez dimitió de su cargo como secretario general del PSOE. Tanto sus defensores, como los medios de comunicación calificaron el hecho de ”Moción de censura” y ”Golpe de Estado”, pese a que ninguna de ambas menciones es correcta. El Partido Socialista ha sufrido una crisis interna propiciada por la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la Ejecutiva. Según los Estatutos Internos del PSOE, esto supone la inmediata disolución de esta y la necesidad de convocar un Congreso Extraordinario.

La dimisión de la Ejecutiva no fue una decisión espontánea, sino que estaba organizada. Un sector en el partido, mayoritario en el Comité Federal y con representación importante en la Ejecutiva forzó la situación, poniéndose de acuerdo para dimitir todos en bloque y sacar adelante una serie de acuerdos contrarios a lo que proponía el secretario general como la abstención al Partido Popular.

Individualismo o disciplina de partido

Desde el origen de los tiempos, en la política se ha planteado el tema de que los parlamentarios deben siempre obedecer las instrucciones de voto de los órganos del partido, generándose tensiones entre los partidos que quieren imponer una línea y, por el otro lado, los militantes que quieren mantener sus propias convicciones.

Los propios estatutos del Partido Socialista permiten, en algunos casos, alegar motivos de conciencia para no seguir estrictamente estas indicaciones, pero es el propio partido el que valora cuando son admisibles. Y en este caso, no lo han sido. Por ello, los quince díscolos -entre ellos, todos los miembros del PSC- han sido sancionados con una multa de 600 euros.

El PSOE estaba se encontraba en una encrucijada. Hiciese lo que hiciese, la opción de un gobierno alternativo se antojaba muy complicado tras la decisión de Ciudadanos de apoyar a Rajoy, además de la exclusión existente entre el partido de Rivera y Unidos Podemos.

La otra posibilidad de un gobierno de coalición era la suma de PSOE y Unidos Podemos con el apoyo de los nacionalistas y la abstención del resto de partidos. El problema radicaba en la necesidad de negociar con los nacionalistas, quienes no aceptaban ni el apoyo ni la abstención salvo que se accediese al requisito de convocar un referéndum de autodeterminación en Cataluña.

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La abstención, por tanto, resultó la única opción viable. Sin ella, la arribada de unas terceras elecciones era cuestión de tiempo. Unas terceras elecciones en las que probablemente el PP crecería en detrimento del resto de partidos y se acercaría a la mayoría absoluta. Por ello, PSOE se ha visto en la obligación de valorar la mejor situación para el propio partido así como para el conjunto del país.

En palabras de Óscar Sánchez Muñoz, exprocurador en Las Cortes por el PSOE y profesor titular del Área de Derecho Constitucional de la UVa, había que preguntarse si era mejor un gobierno de Rajoy débil ahora o uno más fuerte más tarde.

No obstante, a juicio del militante socialista, esta decisión se ha tomado de manera tardía y conflictiva en un escenario en el que todos han errado: unos, por empecinarse en seguir con la quimera de un gobierno alternativo que no existía y, otros, por no actuar antes y decir su opinión. ”¿Si había más de la mitad de miembros del Comité Federal a favor de la abstención por qué no manifestarse antes?”

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Sánchez Muñoz en su despacho en la Facultad de Derecho. Fotografía: Lidia Corral

Etapa de negociación

Con un gobierno en minoría, podrán aprobarse leyes en contra de lo que opine el Partido Popular. No obstante, el gobierno posee la capacidad de bloquear aquellas iniciativas que supongan una disminución de los ingresos o un incremento de los gastos. Es cierto que el bloqueo no es definitivo, pero puede permitir vetar durante bastante tiempo iniciativas de la oposición.

Por tanto, el país podría encontrarse en una situación de parálisis, en la que el gobierno no lograse sacar adelante sus iniciativas, pero la oposición, tampoco. Ante esto, son dos las disyuntivas que podrían plantearse: unas elecciones anticipadas una vez cumplido el plazo -un año desde la última disolución- o bien, según Muñoz, la confirmación de que esta nueva composición fraccionada del Congreso de los Diputados supone un mensaje de los ciudadanos hacia la clase política para que actúe de otra manera.

Anteriores crisis del PSOE

El partido Socialista a lo largo de su historia ha sufridos varias crisis, como las de la Segunda República o las acaecidas durante el gobierno de Felipe González, equiparadas por algunos medios a la crisis a la actual.

  1. Fase embrionaria: Pablo Iglesias fue expulsado junto a Francisco Mora y José Mesa por el contenido de un artículo periodístico (1872)
  2. El PSOE en la Dictadura de Primo de Rivera 1923: Colaboración del PSOE con la Dictadura del General Primo de Rivera, que enfrentó a Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto, que se opuso y dimitió. Largo Caballero aisló a las demás formaciones socialistas y anarquistas que se reconciliaron en 1927 cuando los militantes de estas organizaciones colaboraron con la dictadura.
  3. Huelga de 1934: acabó en un baño de sangre tras la intervención de las fuerzas leales a la República dirigidas por Franco. Indalecio Prieto acabó autorizando el uso de armas y municiones en la huelga.
  4. En 1936 entra en escena Juan Negrín que divide a los socialistas al encabezar un Gobierno de la república apoyado por el partido comunista desplazado a Largo Caballero. Tras la derrota de la República, la dirección socialista se divide entre los partidarios del Frente Plural y antifranquistas y aquellos que querían esperar a la muerte del dictador para reconstruir el PSOE.
  5. Escisión en 1972 del PSOE. En 1974 la Internacional Socialista reconoce la legitimidad del 12º Congreso del PSOE dando la espalda a Felipe González. Las dos escisiones llegan a presentarse con sus siglas a distintos procesos electorales: el PSOE y el PSOE H.
  6. La renuncia de Felipe González de la ejecutiva en 1979 llevó a la organización a temer por la continuidad del PSOE dado el enfrentamiento de la izquierda. Finalmente vencieron Felipe González y Alfonso Guerra.
  7. En 1991, el secretario general, Felipe Gonzalez, destituyó a Alfonso Guerra de su cargo como vicepresidente del gobierno tras varios escándalos desvelados en la prensa. El enfrentamiento entre felicitas y guerristas condicionó durante años el desarrollo de la organización socialista.

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En un momento de crisis, tratar de buscar un apaciguamiento, una mayor tranquilidad se erige en una  buena opción. Los ciudadanos han hablado, y la política ha de tener un cambio de mentalidad hacia el consenso. Porque para que una negociación sea exitosa, ninguna de las partes debe quedar totalmente satisfecha.

Cambio de mentalidad hacia el consenso, según Óscar Sánchez Muñoz

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