Javier Fernández también dice ‘no’

F. Javier Carrión

El Comité Federal del PSOE del pasado domingo cumplió las expectativas y se desarrolló con las diligencias que se esperan de una formación con 137 años de historia, sin dar pie a escenas tan bochornosas como las acontecidas hace casi un mes en Ferraz. Sin embargo, parece que la tensión que saltó por los aires el 1 de octubre se ha traducido en una disyuntiva más moderada, pero igual de peligrosa para la unidad del partido. Tanto que ya hasta se recurre a evitar los debates.

Javier Fernández comunicó a ocho de los soldados del ejército sanchista que se negaba a permitir la abstención técnica en la investidura de Rajoy. Les dio a elegir entre un innecesario voto en bloque o la posible expulsión del partido del puño y la rosa. Parece haberse olvidado de que la Constitución prohíbe, en su artículo 67.2, el mandato imperativo. De hecho, la Carta Magna ni siquiera menciona la disciplina de partido. Pero da igual. El PSOE no podría tapar el kilométrico socavón que separa a sus dos facciones ni aunque todos sus diputados se resignaran a hincar la rodilla ante Rajoy.

Esta fractura hace necesaria una profunda reconstrucción que debe comenzar por reconciliarse con las bases, a las que la gestora ignoró cuando quisieron presentar sus más de 90.000 firmas por el ‘no’, según aseguró el alcalde de Jun, José Rodríguez. Después sería el momento de adoptar una postura común en todos los sentidos. Desde las líneas de actuación que se seguirán en la nueva legislatura hasta quién ocupará la Secretaría General.

Y luego, si la rosa no se ha marchitado tras la tormenta, le queda confiar en sus raíces: los votantes. Ellos son los que deberían juzgar si la forma de actuar en el Parlamento es la adecuada o si el PSOE necesita replantearse sus principios. No una gestora que solo tiene como misión apagar el incendio de Ferraz.

Pero el presidente de la gestora no quiere que la abstención genere diálogo, ese que hace mes y medio servía para justificar las diferencias entre su socio Fernández Vara y el ‘tirano’ Sánchez. Los nuevos tiempos políticos no solo exigen intercambio de ideas entre los partidos, sino dentro de ellos. En el caso del PSOE, el debate le permitiría resurgir de sus cenizas, como el Ave Fénix. Y en el de Javier Fernández, le desvelaría que expulsando a los  ‘rebeldes’, Podemos ya le arrebataría la condición de segunda fuerza política. Y para evitarlo, no hacen falta más que levantar once banderas blancas.

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