Declárese la voluntad: así se financia la Iglesia Católica

Brais Marín Fernández/ Israel Remuiñán Seoane/ Diana Rodríguez Mata

La Iglesia Católica cuenta con más de 2.000 años de historia a sus espaldas. A lo largo de todo este tiempo ha sido capaz de reunir una fortuna incalculable: miles de iglesias, monasterios, conventos, tierras… No obstante, aún no es capaz de financiarse por sí sola. En 2015, el Estado concedió 159 millones de euros de sus Presupuestos Generales para financiar a la organización religiosa; a pesar de la crisis, esta cifra es 800.000 euros mayor que en el año anterior. Otro dato a tener en cuenta es que para 2016 el BOE no deja clara cuál será la cantidad recibida por la Conferencia Episcopal para sus múltiples acciones. La ayuda a los pobres y el mantenimiento de sus bienes e inmuebles ocupan la mayoría de la partida destinada por el Estado, según figura en el Boletín.

La duodécima parte del setenta por ciento de la última liquidación definitiva practicada del sistema de asignación tributaria a inicio del ejercicio”, así es como el BOE trata de explicar a todos los españoles cual será la cantidad de dinero recibida por la Iglesia Católica el próximo año. Aunque no se pueda conocer la cifra exacta, lo que sí que queda claro es que la partida será superior que la del presente 2015. Esta “cifra” constituye solo la primera parte de la cuota que el Estado ingresará en las arcas católicas. Al término del próximo verano se desvelará la cuantía total recibida por la Conferencia Episcopal. No obstante, la estatal no es la única fuente de ingresos de la Iglesia en España; la denominada como “autofinanciación” también desarrolla un papel protagonista.

Nuevos aires han llegado a la Santa Sede de manos del Papa Francisco, el argentino busca renovar la institución y adaptarla a los tiempos actuales. Propuestas sociales, pero también económicas como la de eliminar el cobro por los sagrados sacramentos: “Cuántas veces entramos en una iglesia, aún hoy, y vemos la lista con los precios”, palabras de condena del sumo pontífice pronunciadas en una liturgia en la Casa de Santa Marta. “La salvación es gratuita”, sentenció el Papa.

Hace unas semanas, el propio Pablo Iglesias, ateo confeso, dijo confiar en los párrocos y en su saber hacer con el dinero de las limosnas. Estas declaraciones estuvieron enmarcadas en una conversación en la que el líder de Podemos afirmó que no iba a conceder licencias a la Iglesia en caso de llegar al poder.Ante la pregunta del presentador de El Hormiguero sobre el dinero del cepillo, Iglesias se mostró confuso: “¿no lo declaran?, preguntó, “pues esas cosas hay que declararlas”. Nadie sabe a dónde va a parar el dinero recaudado en la colecta durante las celebraciones religiosas, ni tampoco si este es declarado a Hacienda o, por el contrario, podría considerarse como dinero negro.

Todos estos asuntos llevaron a visitar las páginas oficiales de los organismos religiosos de la provincia de Valladolid, para comprobar si existe algún tipo de norma o indicativo sobre el cobro por sacramentos y el dinero de las limosnas. Las pesquisas encaminaron la búsqueda, en primer término, hacia la página de la Conferencia Episcopal; donde sí existe un apartado de transparencia y financiación, pero en el que no se especifica el dinero destinado a cada parroquia, ni tan siquiera, a cada provincia. De hecho, el dato más reciente que ofrece la página web pertenece al ejercicio del año 2013. Según estos datos, la Iglesia otorga casi 198 millones de euros al mantenimiento de las diócesis, en concreto, a Valladolid se destinaron 3.087.000 euros. Por su parte, la página de la archidiócesis de Valladolid no recoge ningún espacio en el que se trate el tema de los presupuestos o la transparencia de sus organismos. Realizan, de forma bimensual, el Boletín Oficial del Arzobispado de Valladolid donde en teoría deberían recogerse dichos datos, sin embargo, no hay ningún documento completo desde los meses de marzo-abril del año 2014.

La web de la Conferencia Episcopal es más completa en cuanto a estos menesteres, ya que publica los porcentajes de procedencia de recursos de las diócesis españolas, en los que se recogen las principales fuentes de ingresos de la entidad. Las aportaciones voluntarias de los fieles ocupan el primer puesto con más de un tercio del total (36%), en este apartado se engloban lo que ellos denominan como “la voluntad”.

Tras comprobar que mediante la vía online no era posible recabar la información necesaria para continuar con la investigación, se optó por acotar el marco de la investigación y acudir directamente a la fuente: las parroquias. El párroco de Serrada, Rodilana y La Seca asegura al ser cuestionado sobre este asunto que él no cobra por los sacramentos religiosos y nunca lo ha hecho. Con tan solo 29 años, edad que le convierte en el sacerdote más joven de la provincia, afirma que nunca ha entendido que se pueda cobrar por estos servicios y destaca que “la fe es gratuita”. Pregunta obligada fue también la relacionada con las colectas ¿se trata de dinero negro? Sí, aunque esta respuesta debe ser matizada. Otro párroco de la provincia, que no ha autorizado que su identidad sea revelada, deja claro que las aportaciones recogidas en el “cepillo” no son declaradas. No obstante, asegura que no se trata de una fuente de ingresos propiamente dicha, ya que ese dinero no es invertido en intereses personales sino que es destinado a los más desfavorecidos y a las reformas y mantenimiento necesario en la parroquia.

Para comprobar si este procedimiento era el escogido por el resto de comunidades católicas de la ciudad, fue necesario ponerse en contacto con un total de cinco párrocos de diferentes Iglesias de Valladolid. En las parroquias de San José el Obrero, Santa Clara de Asís y Santa María Micaela la respuesta fue similar: “aquí no se cobra por los sacramentos, aquí se coge la voluntad”. El párroco de Santiago Apóstol quiso matizar sobre los posibles cobros, afirmando que “no son precios, son aranceles” y emplazando a contactar directamente con el Arzobispado de la ciudad para conocer la información sobre las tasas estipuladas. Otro de los sacerdotes consultados se negó taxativamente a responder a las preguntas sobre la financiación de su propia iglesia.

Siguiendo el consejo del párroco de Santiago Apóstol, se intentó establecer contacto con la archidiócesis vallisoletana. Tras varios intentos, tanto vía telefónica como vía correo electrónico, resultó imposible conseguir que alguien contestase a nuestras dudas.

Tras consultar las diferentes páginas web de los organismos católicos y los documentos que ellos mismos ponen a disposición de los usuarios en materia de transparencia y compararlos con los obtenidos de las entrevistas, se puede concluir que la Iglesia presume de transparencia pero sus presupuestos resultan bastante opacos. Nadie especifica de dónde salen las tarifas por impartir los sacramentos, precios calificados de voluntad que resulta ser indirectamente obligatoria en muchos casos; tampoco se ha podido descubrir si el dinero de las colectas es una parte más de la financiación legal de la Santa Sede. Lo que sí se ha podido concretar es que, pese a estar en cierto modo oculto, la financiación de la Iglesia por parte del Estado sigue ascendiendo un poco cada año en tiempos de crisis.

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