Javier Fernández de Dios: “Los pueblos están muy vivos”

El concejal de Juventud y Festejos de Becilla de Valderaduey nos cuenta cómo su candidatura, Becilla Toma La Palabra, llegó al Ayuntamiento, qué planes tiene y cuál es el balance de estos cuatro meses y medio
Javier Fernández de Dios, concejal de Juventud y Festejos de Becilla de Valderaduey

Javier Fernández de Dios, concejal de Juventud y Festejos de Becilla de Valderaduey

VALLADOLID  |  Patricia Luceño

‘Transparencia’ es una de las palabras que copan el argot político de 2015. A pesar de su uso ya casi normalizado, parece que todavía no la hemos asimilado en nuestro día a día. Mucho menos en los pequeños pueblos de zonas como Tierra de Campos, que parecen haberse quedado perdidos entre las hojas de cualquier calendario.

No es el caso de Becilla de Valderaduey, donde sus casi 300 habitantes dieron el pasado mes de mayo, voto en mano, un vuelco a su historia y a su futuro. Al menos al más inmediato, al de los próximos cuatro años. Becilla Toma La Palabra, una plataforma nacida cinco meses antes, consiguió el edil de la discordia, el que decantaría el gobierno del pueblo hacia PP o PSOE. Los segundos fueron los que conquistaron, finalmente, el salón de plenos.

Y es precisamente él, Javier Fernández de Dios (Valladolid, 1987), concejal de Juventud y Festejos, el que nos habla de transparencia de verdad, de participación ciudadana. A pesar de que no llega a los 30, en su discurso también tiene la cabida la responsabilidad y la coherencia económica, esa que abandonó la casa consistorial de su pueblo hace años. Puede que sea su trabajo como coordinador del servicio de ayuda a domicilio en Palencia el que lo mantenga con los pies en la tierra, el que lo haga defender que la política, además de legal, debe ser ética.

Pregunta: Un grupo de amigos que, como tantos otros, tiene su pequeño pueblo como punto de encuentro. ¿Cómo surge la idea de participar activamente en su gestión?

Respuesta: En mi pueblo, en Becilla, siempre hemos tenido una asociación juvenil. Nos dedicábamos a organizar el festival Becillarock y otras actividades a lo largo del año. Durante el último gobierno del Partido Popular, surgieron muchos problemas en la relación con el Ayuntamiento: ante cualquier actividad que planteábamos, siempre había una negativa. A eso se suma que todos somos del pueblo. Yo he crecido allí, me he criado allí y tienes una cosa dentro que te hace pensar “esto no es normal”. Sobre todo, cuando nunca antes nos había pasado: en los pueblos no es tanto una cuestión de colores como de personas. Las tiranteces de estos últimos cuatro años no solo se habían producido con nosotros, sino con más gente del pueblo.

Todo ello nos llevó a pensar en formar una candidatura, presentarnos y ver qué pasa. Si conseguíamos algo, bien. Si no conseguíamos nada, por lo menos habíamos intentado cambiar las cosas. Nos reunimos unas cuantas veces y, al final, me tocó a mí. Siempre decíamos que había que hacer algo y estábamos de acuerdo con el tipo de candidatura, pero, a la hora de decidir quién daba la cara, había dudas, nadie daba el paso. Así que lo hice yo, pensé: “Todo sea por que el proyecto salga adelante y ver qué pasa”.

“En los pueblos no es tanto una cuestión de colores como de personas”.

P: ¿Cuándo creasteis Becilla Toma La Palabra?

R: Comenzamos a montar la candidatura sobre diciembre. Fue todo muy rápido porque creo que era a finales de enero cuando acababa el plazo para presentarla. Estuvimos un tiempo valorando de qué forma hacerlo: preguntamos en Toma La Palabra, Ciudadanos, Podemos… Finalmente, por afinidad, por lo que vimos y por gente que conocíamos nos decidimos por Toma La Palabra. Nos convenció que no se tratara de siglas, sino de un tema de convergencia, tanto de partidos políticos como de asociaciones o plataformas ciudadanas.

P: ¿Cuántos sois aproximadamente?

R: En la lista fuimos 7, pero en la asociación somos unos 10, que digamos que formamos la asamblea. Toma La Palabra tiene una parte que es asamblearia –la toma de decisiones, sobre todo-; se trata de asambleas abiertas a las que puede ir toda la gente afín a la plataforma. Y luego hay una coordinadora de todos los asuntos que afectan al partido. Aunque yo sea la cara visible, el que va al pleno y vota, todo lo que hacemos lo decidimos en asamblea.

P: ¿Habías tenido contacto con la política antes?

R: Yo tenía mis ideas y, por mi trabajo, me reunía con políticos, pero nunca había militado en ningún partido ni era algo que me planteara a corto plazo. Ninguno de nosotros nos los habíamos planteado hasta estos sondeos, hasta encontrarnos con esta situación.

Javier Fernández de Dios, concejal de Juventud y Festejos de Becilla de Valderaduey

Javier Fernández de Dios, concejal de Juventud y Festejos de Becilla de Valderaduey. Foto: P. Luceño

P: Una vez que os constituis, ¿cómo organizáis el programa, la campaña comunicativa…?

R: El programa lo hicimos en base a las necesidades que nosotros veíamos en el pueblo y a lo que la gente nos transmitía: las canchas de baloncesto y de fútbol sala, el polideportivo y las piscinas no estaban en buenas condiciones, el centro de mayores no estaba bien acondicionado (por ejemplo, no tenía calefacción en invierno)… Otra parte eran ideas nuestras, como la transparencia. Queríamos que todos los presupuestos fueran públicos, que la gente los pudiera ver. También llevábamos en la candidatura una forma de trabajar: no hacer las cosas solos, sino implicar a la gente del pueblo.

En cuanto a la campaña, la publicidad –a nivel de trípticos, carteles y demás- ha corrido a cargo del partido. Nosotros quisimos hacer un mitin durante las fiestas del pueblo aprovechando que estábamos en campaña y que quedaban una o dos semanas para las elecciones. Queríamos contarle a la gente por qué estábamos allí, ya que fue una sorpresa bastante grande, nadie sabía lo que íbamos a hacer. Al final no lo pudimos hacer, no porque no quisiéramos, sino porque hubo amenazas de multa por parte del alcalde. El asesor y el abogado de Toma La Palabra nos dijeron que no nos podían prohibir nada -de hecho, estando en campaña, prohibir un acto político podía conllevar hasta penas de cárcel-, y más cuando nosotros teníamos alquilada una carpa, es decir, que era un recinto privado. Pese a todo, optamos por no hacerlo por evitar problemas. Eran las fiestas del pueblo y tampoco pretendíamos eso.

“En la candidatura llevábamos una forma de trabajar: no hacer las cosas solos, sino implicar a la gente del pueblo”.

P: ¿Esperabais de verdad entrar en el Ayuntamiento?

R: Te mentiría si te dijera que no. Esperábamos entrar, lo que no sabíamos era la cantidad de votos que íbamos a necesitar ni si íbamos a conseguir algún cambio sólo por entrar nosotros. Pensábamos que el PP iba a tener una mayoría arrolladora, como en los últimos años, y al final estuvimos a punto de entrar dos candidatos.

P: ¿Cómo viviste ese domingo?

R: La verdad es que lo viví con nervios; estábamos todos expectantes. Fue curioso porque, cuando empezó el recuento de votos, los primeros de la urna fueron todos para nosotros. Luego empezamos a bajar… Tiene su lógica: mucha gente de la que nos votó joven y fue más tarde a votar; ahí estaba el misterio. Pero lo vivimos todos con nervios. Cuando acabó el recuento la gente nos felicitó, pero también, sobre todo los padres, comenzaron a decirnos: “Bueno, chicos, ahora que habéis entrado, hay que hacer las cosas bien, hay que hacer las cosas con cabeza”. Todos estábamos muy contentos y deseando conseguir lo que habíamos deseado desde el primer momento: cambiar las cosas, que no siguieran igual.

P: ¿Tuvisteis claro desde el principio cómo se iba a formar ese gobierno municipal o hubo dudas?

R: Hubo muchas dudas, muchos debates, muchas reuniones… Lo bueno y lo malo de ser un pueblo es que conoces a la gente. El candidato del PP era el alcalde en ese momento y no queríamos verlo ni en pintura, la candidata del PSOE tampoco nos cuadraba… Más que “¿con quién te quedas?”, la pregunta era “¿con cuál es menos malo?”. Hubo muchas dudas, muchas discrepancias, costó mucho sacarlo en claro. Las dos primeras reuniones que tuvimos –con unos y con otros- consistieron en proponerles que nos apoyaran a nosotros “como alcaldes”, cosa a la que se negaron, evidentemente. Ocurrieron también cosas extrañas. Por ejemplo, recibí una llamada anónima de alguien del Grupo Popular que me decía que ellos no estaban contentos con su propio candidato; que si nosotros los apoyábamos para formar gobierno, lo quitarían y pondrían al segundo o al tercero de la lista. Me dieron, incluso, instrucciones para comunicar nuestra respuesta. Fue todo rarísimo. Finalmente, optamos por los programas más parecidos porque muchas de las cosas que nosotros llevábamos también las llevaba el PSOE y, en las dos-tres reuniones que tuvimos, nos dijeron cosas que nos gustaron y que creo que sí se han cumplido. Además, les propusimos firmar un pacto de gobierno con unas líneas rojas que no se podían traspasar y asumieron que tenía que ser así. El PP, por ejemplo, nos dijo a todo que no: ellos ocuparían la Alcaldía y nos irían informando de todo lo que fuera ocurriendo.

“Recibí una llamada anónima de alguien del Grupo Popular que aseguraba que, si los apoyábamos para formar gobierno, quitarían a su candidato y pondrían al segundo o al tercero de la lista”.

P: ¿Qué es lo que más te sorprendió al llegar al Ayuntamiento?

R: Si te digo la verdad, la Sala de Plenos; la suciedad y las goteras que había. A nivel de gestión, el descontrol: aparecían papeles y facturas por todos los lados, no sabíamos de qué eran, si estaban pagadas, si no lo estaban… La antigua secretaria no nos decía nada. Nos sentimos muy solos. Lo peor es la sensación de impotencia que te queda en esos momentos.

P: ¿Qué proceso de aprendizaje que tuviste que seguir?

R: Tuve que aprender, sobre todo, a nivel legislativo. La Diputación te da una guía para que te leas. Te resuelve algunas dudas, pero sirve de poco. Lo importante es tener gente cualificada a tu alrededor. En nuestro caso, de quien más hemos aprendido es de la secretaria. El resto, lo estoy aprendiendo poco a poco y muy centrado en las cuestiones económicas y legislativas porque prácticamente todo se basa en emitir y recibir pagos. A nivel organizativo, es mucho más sencillo.

P: ¿Cómo es tu día a día como concejal?

R: La implicación directa en el Ayuntamiento se produce, sobre todo, cuando tenemos reuniones e informaciones para tratar lo que va ocurriendo. Es cierto que en estos meses nos ha pasado de todo, desde que nos robaran cobre de las farolas hasta que nos abrieran las llaves del agua. De este tipo de cuestiones se encargaría el alguacil, pero el de nuestro pueblo se ha jubilado y ahora mismo no tenemos, así que se hace cargo la alcaldesa, que es la que vive allí. Yo, por ejemplo, no puedo desplazarme para solucionarlas porque estoy trabajando. El día a día, por tanto, no interfiere mucho en mi trabajo. Lo que más esfuerzo nos ha llevado es el tema de las fiestas. De hecho, yo cogí mis vacaciones en esas fechas para poder dedicarles todo el tiempo que tuviera.

Javier Fernández de Dios, concejal de Juventud y Festejos de Becilla de Valderaduey. Foto: P. Luceño

Javier Fernández de Dios, concejal de Juventud y Festejos de Becilla de Valderaduey. Foto: P. Luceño

P: ¿Qué ha cambiado en el Ayuntamiento en estos cuatro meses y medio?

R: Sobre todo, el tema de la comunicación. Yo siempre que voy por allí y me preguntan sobre cualquier tema, les comento en qué punto se encuentra. También ha cambiado el tema de la participación ciudadana; hay mucha implicación de la gente de allí y todas las ideas que se dan, se valoran, se estudian y, si se puede, se sacan adelante. En tercer lugar, el tema de la gestión económica, ahora hay mucha más responsabilidad. Cuando nos sentamos a negocian tanto con PP como con PSOE, una de las cosas que dejamos muy claras es que un pueblo como Becilla no puede tener deuda. Ahora las cuentas están claras: se publica todo lo que se gasta el pueblo. La nueva secretaria también ha marcado la diferencia. Es una persona con otra forma de trabajar, mucho más directa, mucho más clara; ejerce una intervención que antes no se estaba ejerciendo. En estos cuatro meses y medio, el pueblo ha dado un cambio brutal.

“Ahora hay mucha más responsabilidad en la gestión económica”.

P: ¿Qué cosas queréis hacer sí o sí en estos cuatro años?

R: Por hacer, muchas. Pero yo me conformo con que, cuando nos vayamos, las cuentas sean claras y que haya mejorado el tema de la transparencia y de la participación ciudadana. Si además consiguiéramos sacara adelante algún proyecto que generara empleo, yo ya me iría tranquilo.

P: ¿Cuál es la situación de la política en pueblos como Tierra de Campos?

R: Cosas que hacer hay. Lo que te frustra muchas veces en un pueblo tan pequeño es que no tienes capacidad para acometer determinadas cuestiones. También hay que ser coherente y darte cuenta de que, a este nivel, muchos proyectos son inasumibles; en primer lugar, desde el punto de vista presupuestario. Por ejemplo, en mi pueblo hay puente con una calzada romana que se quiere restaurar. Se lleva detrás de ello cuatro años y se ha calculado un presupuesto de unos dos millones de euros. En un pueblo como Becilla, pedir un crédito por esa cantidad me parece una locura y, además, no soluciona nada a nadie.

P: ¿Y no se puede acceder a fondos europeos a través de los grupos de acción local, por ejemplo?

R: Sí. A través de uno de esos fondos europeos, nos daban unos 300.000 euros para acometer la reforma. Pero esa subvención no es total, de ahí tienes que devolver en torno al 25%. En nuestro caso, era algo más de 50.000 euros a devolver en dos años. En Becilla, entre pagar a la secretaria, al alguacil y las piscinas, que son deficitarias, prácticamente no tenemos presupuesto para más. Es completamente inasumible. Es muy difícil acometer nada. Los dos empleados y el alcantarillado se llevan el 90% del presupuesto. Todo ese tipo de cosas se te escapan.

Asumir 10.000 euros para una obra en estos pueblos supone endeudarte. Tú lo puedes hacer, la Diputación, por ejemplo, te da la subvención y tú como alcalde puedes tomar esa decisión. Es legal, pero no es ético. Hay infraestructuras que hacen falta, pero a lo mejor hay que buscar otras formas de hacerlo. Si a nivel sanitario hay una concentración y, cada 20.000 habitantes, tiene que haber un centro de referencia. A lo mejor, a nivel de estos pequeños gobiernos municipales, sería preferible tener un ayuntamiento cada X habitantes, pero un ayuntamiento con capacidad real de dar servicios. En los pueblos vive gente mayor, niños, población activa… a toda esa gente tienes que darle unos servicios porque tienen los mismos derechos que puedo tener yo por vivir en Valladolid. Tienes que dar determinadas autonomías a la actividad municipal.

“En pueblos como Becilla, endeudarte para realizar obras es legal, pero no es ético”.

P: Entonces, ¿qué se puede hacer en los pueblos?

R: A nivel presupuestario, básicamente cuestiones de mantenimiento. Lo más importante es concienciar a la gente de que, cuando hay un problema, hay que echar una mano entre todos porque no tienes capacidad para hacerlo de otra manera.

P: ¿Y qué es lo que consideras fundamental en la manera de actuar de un ayuntamiento a ese nivel?

R: Lo más importante es defender los intereses de la gente que vive allí. Una de nuestras propuestas era una oficina de demanda ciudadana. Si hay gente que no sabe leer o escribir y les llega un cobro, es importante que tengan una persona allí que les pueda resolver ese tipo de cosas. Y, a nivel servicios, hay algunos mínimos que a lo mejor no los puedes dar tú de forma aislada porque no tienes capacidad económica, pero quizás sí puedas hacerlo a través de las mancomunidades. Defender esos intereses -sanidad, transporte, ocio…- es para lo que estamos, no estamos para otra cosa.

P: Hablas mucho de participación. En un pueblo tan pequeño, ¿se obtiene respuesta?

R: Totalmente, hay muchísimas ganas de hacer cosas. Yo, este año, con el tema de las fiestas, me he quedado muy sorprendido porque veía ilusión. Cuando empezamos a plantear cómo organizarlas, hubo mucha gente que nos llamaba para ofrecernos su ayuda: madres, jóvenes, gente mayor… mucha gente quería aportar su granito de arena. Parece que no, pero los pueblos están muy vivos. Para mí, como concejal de Juventud y Festejos, fue un lujo pasar el primer día por todas las peñas –había 7 abiertas, algo que yo no sé si había visto alguna vez en mi pueblo- y ver a las 200 ó 250 personas hacer lo mismo y disfrutar de la discomovida, que colocamos en un remolque. Además, gente mayor, jóvenes, niños, adultos… Te sentías orgulloso y pensabas: “Esto es para lo que estamos aquí”. Se consiguió algo que hacía tiempo que no veíamos: juntar generaciones y que la gente tuviera una alegría. Todo ello con muy poco dinero, pero con ganas.

“En las fiestas de este año, conseguimos juntar generaciones y que la gente tuviera una alegría. Todo ello con muy poco dinero, pero con ganas”.

P: ¿Qué es lo mejor y lo peor de la política municipal?

R: Lo mejor es que te da la posibilidad o te facilita solucionar los problemas que ves o, al menos, saber dónde puedes conseguir los recursos para hacerlo. Lo peor es la frustración de que muchas veces se te escapan cosas o de que ves cosas que no dependen de ti, que dependen de otras administraciones que están por encima y que no tienen la sensibilidad de tener a esa gente de los pueblos en cuenta.

P: Ahora que has probado lo que es, ¿participarías en política en otro ámbito que no fuera el de tu pueblo?

R: Posiblemente sí. Si me llegara la oportunidad, sí que me lo platearía. Descubres muchas cosas que, cuando estás en el otro lado, no las visualizas tan bien como cuando estás metido en el ajo. Nosotros, por ejemplo, en el Ayuntamiento, en estos cuatro meses, nos hemos encontrado con problemas de todo tipo. Hay muchas cosas de legislación que se te escapan, de presupuestos, de pagos, facturas… Son asuntos que, hasta que no estás allí metido, no te das cuenta de lo importante que son ni puedes cambiarlos. También hacen que me cuestione los presupuestos que me tocan en otros ámbitos. Hay mucha falta de transparencia y es necesario que todos nos impliquemos en conocer estos asuntos, en saber a qué se destina el dinero que estamos pagando con nuestros impuestos.

“Hay mucha falta de transparencia y es necesario que todos nos impliquemos en saber a qué se destina el dinero que estamos pagando con nuestros impuestos”.

Por eso no me importaría implicarme a otro nivel. De hecho, nuestro grupo es una parte de la coordinadora de Toma La Palabra. Yo soy el encargado de la Zona de Expansión Norte porque no hay más candidaturas que la nuestra en los pueblos de alrededor. Creo que ahí se puede hacer un trabajo importante de cara a las elecciones de dentro de cuatro años. Podemos ser el germen para que surjan más candidaturas como la nuestra en otros pueblos, hay gente joven en algunos pueblos que ya sabemos que están interesados. Es importante. Creo que ya es hora de que la democracia nos devuelva algo de lo que nosotros le estamos dando.

P: ¿Crees que, en estos últimos años, ha cambiado la percepción que tenemos de la política?

R: Creo que hay algo más de concienciación de que hay que marcar otro camino, de que así no podemos seguir; pero también creo que hay una gran falta de implicación. Hay mucha gente que ha salido a la calle o que se ha organizado en plataformas, pero no toda la que debería. Yo sigo viendo muchas carencias, sobre todo en gente de mediana edad; la gente joven cada vez se moviliza más. La gente de “veintitantos” años o treinta y pocos somos los que más problemas hemos tenido a la hora de integrarnos en el mercado laboral y a lo mejor eso es lo que ha provocado esa reacción. Creo que somos los que más peso hemos tenido en este cambio.

“Creo que la gente de ‘veintitantos’ años o treinta y pocos somos los que más peso hemos tenido en este cambio”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s