Una empresa postula para construir un centro deportivo en los terrenos del Seminario Diocesano de Rondilla

Fue uno de los temas que protagonizaron el debate sobre el Plan General de Ordenación Urbana del Centro Cívico Rondilla

Debate en el Centro Cívico Rondilla sobre el PGOU de Valladolid

VALLADOLID  |  Patricia Luceño

“El banco de Marisol”. Una frase que podría titular una película o un libro y que nos suena extraña cuando sale de la boca de un edil de cualquier localidad que supere los 200 ó 300 habitantes. Y es que esta es la manera en que Manuel Saravia, primer Teniente de Alcalde y concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de Valladolid, daba la bienvenida a una de las vecinas de Rondilla, que se acercó hasta el centro cívico de su barrio el pasado sábado, 21 de noviembre, para hablar de las necesidades urbanísticas que veía a su alrededor.

Poco más de hora y media de debate y una asistencia de entre 20 y 25 personas de los barrios (o zonas) de Hospital, Rondilla, Santa Clara, San Pedro Regalado, Viveros y Barrio España. De este modo, arrancaba una sesión más del Ciclo de debates “Pensar y vivir Valladolid”: construyendo una ciudad en común, que la Concejalía de Urbanismo, Infraestructuras y Vivienda viene realizando desde el pasado 30 de septiembre. Su objetivo de pergeñar un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que integre las necesidades de las diferentes zonas de la ciudad, que llegan de boca de sus propios vecinos.

La propuesta acoge dos tipos de encuentros: temáticos y en barrios. Los primeros están abordando los martes o miércoles en el Museo del Patio Herreriano diferentes temas con peso en el PGOU, como son el transporte, las infraestructuras industriales, los espacios públicos o los residuos. Los segundos recorren los sábados los centros cívicos de la ciudad para, siempre a las 11:00, conocer de primera mano qué se reclama en cada una de sus zonas.

La variedad de temas que salió a la palestra el día 21 no se estudió sobre plano. No fue necesario. Los vecinos que se acercaron a discutir hasta esa orilla del Pisuerga –a veces con Saravia, a veces entre ellos- parecían conocer al detalle cada uno de los asuntos que sacaban sus convecinos; legislación, edificabilidad e historia incluidas. El edil, concentrado, escuchaba y apuntaba. No lo hacía solo, lo acompañaban Irene Serrano y Jesús Valverde, dos de los cinco técnicos que integran el equipo encargado del nuevo Plan.

Irene Serrano, Manuel Saravia y Jesús Valverde en el debate en el Centro Cívico Rondilla sobre el PGOU de Valladolid

Irene Serrano, Manuel Saravia y Jesús Valverde (izq. a drch.)

“Claro, os doy la razón en todo, nos vamos a ir tan contentos”, bromeaba el cabeza de lista de Valladolid Toma La Palabra con la complicidad del resto de asistentes. No parece que sea ese el quid de la cuestión, pues Marisol no fue el único nombre propio que conocía el arquitecto: Paco, Javier, Alfonso o Ángel lo tuteaban con la cercanía que dan meses de reuniones y encuentros. “Nos habéis escuchado, nos habéis puesto una sonrisa… Pero, ¿qué pasa con las peticiones que os dimos hace tiempo?” Un pequeño tirón de orejas que Saravia resolvió con un “esos temas no están parados, pero las cosas llevan más tiempo”.

Más que esos cinco meses que el nuevo equipo de gobierno lleva al frente de la ciudad. Tiempo que, sin embargo, ha sido suficiente para recibir alguna que otra propuesta que a los vecinos de la zona norte les traía ecos amargos. Y es que la patata caliente de esa mañana fue el interés que una empresa ha mostrado por construir un centro deportivo –a modo de los CDO que encontramos en otros puntos de la ciudad- en los terrenos del Seminario Diocesano, en Rondilla. Las reacciones no se hicieron esperar.

“¿Quién? ¿Quién? ¿Quién?”, inquirió alarmado Alfonso, que acudía en representación de la asociación de vecinos del barrio. “¿Se puede saber el nombre de la empresa?”, insistieron otros asistentes en lo que parece ser muestra de una sociedad poco acostumbrada a la transparencia institucional. Lamentablemente, Saravia no se acordaba de él –o, al menos, eso es lo que dijo-. “De todos modos, hablarán con vosotros”, apuntó en un intento de apaciguar los ánimos. “No, no lo harán”, afirmaron convencidos en la contrarréplica.

Un asunto candente que el Ayuntamiento “está estudiando” y que se realizaría en un lugar en el que “la edificabilidad es cero”, según apuntaron sus habitantes, quienes, además, estaban dispuestos a hacer memoria. En 2007, el terreno ya fue objeto de polémica con una actuación, en ese caso, del Arzobispado, que procuró a la empresa Parkosa la construcción de un estacionamiento. “Edificar a tutiplén no puede ser… no puede ser…”, exclamaba resignado un vecino mientras negaba con la cabeza.

Debate en el Centro Cívico Rondilla sobre el PGOU de Valladolid

Debate en el Centro Cívico Rondilla sobre el PGOU de Valladolid

Otra zona deportiva hizo que se entrara en un nuevo ‘tira y afloja’, la proyectada en 1982 en el Parque Ribera de Castilla y que aún está sin finalizar. Como protesta, los vecinos de Rondilla, en 2013, decidieron emplear sus 832 metros cuadrados como base para un huerto. Dos años más tarde, el nuevo uso de la parcela se ha institucionalizado en el barrio y muchos de sus vecinos no están dispuestos a prescindir de él, aun cuando se finalice el proyecto original. “Es nuestro huerto, por favor…”, exclamaba una de sus defensoras, que, de hecho, había hecho un descanso en sus labores hortícolas para asistir al encuentro. Saravia pareció mostrarse más partidario de esta postura, de la compatibilidad entre zona deportiva y huerto. Algo que no sorprende, pues el nuevo Ayuntamiento abordó en sus primeros cien días la regulación de los huertos autogestionados.

La solicitud de sacar la gasolinera situada en Avenida de Palencia con calle Soto puso sobre la mesa este tema, ya trillado en, por ejemplo, la zona sur. Los vecinos de Parque Alameda habían protestado -en el debate del 7 de noviembre- contra el surtidor low cost que Viñedos Montelarreina quería llevar hasta su barrio. Un ‘2×1’ del Ayuntamiento pretende dar solución a este problema: han ofrecido a la empresa a cambio de frenar este proyecto dos terrenos, uno en Canterac y otro en San Pedro Regalado. Los vecinos de este último barrio dejaron clara su negativa ante el proyecto, un proyecto en el que el Ayuntamiento tiene las manos atadas: “Ellos quieren ejecutarla y, si no les gusta el emplazamiento, pueden pedirnos una indemnización muy elevada”, subrayó un Saravia que parecía no saber cuál puede ser la solución. “Hay que abrir un debate sobre gasolineras”, clausuró.

La ronda de San Pedro Regalado, los solares abandonados y casas en ruinas de Barrio España, la permuta de terrenos ofrecida a la Seguridad Social en Viveros o la unidad de ejecución 41, situada en Santa Clara-Hospital han hecho de este encuentro el más prolijo hasta el momento, con más de 50 propuestas que tendrán que estudiarse para encarar el PGOU. Tendremos alguna pista del resultado el próximo 19 de diciembre, cuando el Centro Cívico La Pilarica acoja el debate de síntesis sobre el PGOU en los barrios. Hasta entonces, quedan muchos incendios que apagar a pesar de lo que parecía indicar una de las primeras preguntas que brotó del público ese sábado 21: “¿No os lo sabéis ya de memoria?”

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