“Creo que la política tiene que tener cada vez más claro las necesidades de las personas”

Héitor García / Carlos Alonso | VALLADOLID
Rosa Valdeón, Vicepresidenta de la Junta de Castilla y León

Rosa María Valdeón Santiago, Vicepresidenta de la Junta de Castilla y León

Nos recibe de verde oscuro elegante y con el gesto cansado. Las mesas de su despacho demuestran el trabajo y, con un tono calmado, responsable, se presenta. Entre sus manos se aprecia el bolígrafo que la acompañará durante toda la conversación. Rosa María Valdeón Santiago es Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca; tiene una dilatada experiencia en la administración regional y, en la actualidad, es Vicepresidenta de la Junta de Castilla y León y Consejera de Empleo.

Pregunta: Buenas tardes, ¿Cómo se encuentra?
Respuesta: Bueno, pues trabajando sin parar, pero bien.

P: ¿Qué tal estos primeros meses en el cargo?
R: Muy intensos. Se pueden definir de muchas formas pero creo que el término que encaja es ‘intensos en todos los sentidos’. Porque supone un cambio personal y profesional, porque supone una consejería nueva que no existía antes -aunque nazca de una escisión-, porque la vicepresidencia exige aspectos de coordinación, porque la portavocía requiere también tener todos los temas estudiados…

P: Si le decimos Salamanca, ¿qué significa para usted?
R: Salamanca es una ciudad, para mí, en la que he vivido muchos años y en la que he estudiado. La considero mi ciudad, al igual que Zamora. Somos muchos los zamoranos que hemos vivido en salamanca y lo consideramos una parte natural, no nos consideramos extraños allí.

P: ¿Por qué licenciarse en medicina y cirugía?
R: Creo que desde muy pequeña oscilaba entre magisterio y medicina, eso son cuestiones casi emotivas que no sabes realmente por qué tomas la decisión. Pero sí tenía muy claro que me gustaba mucho el servicio público, la parte, quizá, más romántica de la medicina.

P: Usted colaboró en diversos proyectos de cooperación en campos de refugiados, háblenos un poco de esta experiencia.
R: Yo conocí la cooperación vinculada al ámbito sanitario, y eso me hizo desplazarme a los campos de refugiados saharauis y desde entonces de alguna forma se ha convertido -la cooperación- en parte de mi vida. Ahora mismo le dedico muy poco tiempo por razones obvias, pero durante muchos años he ido todos los veranos. Empecé con temas sanitarios, pero luego también me impliqué en temas más de cooperación al desarrollo. Luego la casualidad hizo que durante el tiempo que ejercí en la Junta –como Consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades- los aspectos de cooperación al desarrollo estaban en la propia consejería, o sea que me permitió no desvincularme de lo que había conocido. Creo que es de las cosas más satisfactorias en todos los sentidos. Compensa todo lo que haces. Siempre decimos que hay que conocer… si encima conoces lugares en los que la ayuda es necesaria, en los que los parámetros por los que se mueven son muy diferentes a los tuyos, pues en ese caso la satisfacción es doble.

P: ¿Qué opinión le merece la situación actual en Europa en relación a los refugiados sirios?
R: Es, probablemente, el mayor reto que tiene ahora mismo Europa. Este es el momento de demostrar que Europa, además de eso, es una comunidad acogedora para todos esos refugiados que en este caso le están solicitando una ayuda de obligado cumplimiento. Esto está en el derecho internacional. Lo lógico es que lo haga Europa en nombre de todos; es el momento de demostrar que la Unión Europea tiene que coordinar estas situaciones. Es el momento de demostrar que de verdad la unión tiene que ser para todo. Cada día que se pierde, se están perdiendo vidas humanas.

Es el momento de demostrar que de verdad la unión tiene que ser para todo.

P: ¿Se podría decir que la política ha llamado a su puerta?
R: Yo creo que en mi caso está claro que la política llamó a mi puerta. No militaba en ningún partido.

P: ¿Y cómo llega esta oportunidad?
R: Entré por la vía de la administración, es decir, cuando se van adquiriendo responsabilidades –la dirección del hospital o la jefatura de sanidad de salamanca- estás muy cerca de los ámbitos de decisión política, y en un momento dado te lo ofrecen. Pero mi entrada fue a través de la gestión, no de la militancia política. Una vez que te metes en el ámbito político te das cuenta de que también se pueden gestionar muchas cosas desde la política. La política al fin y al cabo es marcar prioridades y gestionarlas.

P: ¿Cómo recuerda sus inicios?
R: Pasé de ser jefa de servicio de sanidad de una provincia a dirigir la salud pública de Castilla y León. Entonces, como fue un paso muy fisiológico dentro de mi carrera profesional, no me supuso ningún cambio radical. Por supuesto, luego la consejería fue un paso más y la alcaldía uno diferente; ahí sí entiendo que hubo una ruptura. Pero en la parte de la política autonómica era muy continuista de lo que fue mi proyecto profesional.

P: ¿Cómo se trabaja la sanidad desde la política?
R: Hay muchos médicos en política. A veces nos preguntamos por qué; creo que la política tiene que tener cada vez más claro las necesidades de las personas, humanizando esas necesidades, es decir, no solo esas grandes decisiones –que también hay que tomarlas- sino esas pequeñas del día a día. Y para estas, los médicos normalmente estamos muy acostumbrados al trato con el ciudadano, y te hace tener esa capacidad humana que en política da buen resultado.

P: ¿Qué motivó la creación de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades en la Junta de Castilla y León?
R: En ese momento el presidente Herrera acertó, porque era un campo en el que había muchas cosas, pero les faltaba un poco de directriz política. Se une con lo que decía antes, la necesidad de las personas, de las familias… Hablamos de políticas de infancia, de una ley de protección a los menores; es decir, esas demandas que existían y que no estaban canalizadas en una consejería única.

P: En el verano de 2007, usted se convirtió en la primera alcaldesa de Zamora. ¿Qué sensaciones tuvo cuando conoció el resultado de las votaciones?
R: Puedo decir que para mí, la alcaldía fue, en esos momentos, una sensación de vértigo. Ya no se producía ese cambio fisiológico del que hablaba anteriormente, la alcaldía era para mí una actividad completamente diferente. Fue un cambio radical en mi actividad política, muy diferente a la que yo estaba acostumbrada.

P: Y, en esta etapa, ¿pudo cumplir con el programa? ¿O se le ha quedado algo por el camino?
R: Hombre, se han quedado cosas. En esos ocho años que he estado en la alcaldía, igual que en el resto de las administraciones, han sido años de crisis y de recesiones económicas, por lo tanto algunas cosas no han podido hacerse. Pero en el conjunto de los planteamientos para Zamora sí que personalmente estoy satisfecha, porque puedo afirmar que cerca del 90 por ciento lo hemos cumplido. Eso, en estos momentos, es difícil de decir.

P: Después de 20 años del PP al frente de la alcaldía, Izquierda Unida ha tomado el relevo, ¿por qué cree que los zamoranos han decidido este cambio?
R: Creo que han sido muchos factores. En primer lugar, han sido unos años difíciles económicamente, y eso implica un desgaste a todos los niveles. En este caso, se han dado también unas circunstancias especiales: en Zamora siempre ha sido mucho más poderosa IU que el PSOE, y la figura del que es alcalde en este momento ha sido muy proactiva en la oposición. Y esto, unido a algunos errores estratégicos o de campaña, deriva en ese resultado. Pero también creo que es, en parte, el producto de una época de cambio.

P: Este verano, Herrera ha contado con usted como pieza clave en su nuevo Gobierno. ¿La confianza depositada supone un mayor nivel de presión?
R: Sí, pero creo que en un puesto de este tipo la presión es inevitable. El saber que es una decisión de alguien que para mí es un gran político, una persona con la que he trabajado y de la que yo conozco su valía, me hace sentir más presión. Pero vuelvo a decir que en este tipo de actividades la presión es inherente al cargo.

P: Como responsable de coordinar las políticas de población en la Junta, ¿cómo valora la actual despoblación que está afectando a la Comunidad?
R: Es, si no el mayor reto, uno de los más grandes que tenemos. Las políticas de población van ligadas a todo: al presente, por supuesto, pero también al futuro. Y para que la población siga residiendo tenemos que tener una comunidad autónoma que tenga empleo, que genere actividad económica, que tenga buenos servicios públicos, etc. Nuestra obligación es que tengamos una comunidad atractiva para vivir. Tenemos que ir cambiando un poco la cultura que había antes, que a partir de los años 50, con el desarrollo industrial, se llenaban las grandes ciudades y se despoblaban los pueblos. Y ahora mismo tenemos que invertir eso; con las ventajas que dan las nuevas tecnologías se puede residir en el mundo rural con las mismas condiciones que en las ciudades. Esos cambios sociales llevan tiempo, porque todavía tenemos esa atracción por las ciudades grandes. Tenemos que tratar de revertirlo con buenas políticas sociales y de desarrollo rural.

Nuestra obligación es que tengamos una comunidad atractiva para vivir.

P: ¿Cuáles son las medidas que se van a tomar desde la Consejería de Empleo para solucionar el tema del paro?
R: La primera tiene que ser que la economía –que ahora mismo está en una situación más estabilizada- pueda generar puestos de trabajo. Y para eso hay que dar todas las facilidades, tanto a quienes lo crean –las empresas- como a los trabajadores que van por cuenta propia. También mejorar la ‘empleabilidad del desempleado’, y esto, en muchos casos, es formación. Por eso, muchas de nuestras medidas de políticas activas de empleo son la orientación en sus propias capacidades.

P: En un ejercicio de autocrítica ¿Cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles de su actual gestión?
R: En estos momentos, creo que el punto fuerte es que lo peor, económicamente hablando, ya ha pasado. En cuanto a los puntos débiles, es muy difícil trabajar sabiendo que todavía hay un índice de desempleados muy alto. El mercado a veces no es estable; no vale solamente con fomentar, sino que también tengan una serie de condiciones, de mínimos. Tenemos que seguir apoyando que los contratos sean cada vez más indefinidos. Pero bueno, lo positivo es que lo peor ya ha pasado y vamos por la senda de la recuperación. Entonces, con un poco de esfuerzo, lo lógico es que en unos años volvamos a los niveles pasados.

Rosa Valdeón durante la entrevista

Rosa Valdeón durante la entrevista

P: Observando el progreso que ha obtenido en los últimos años, ¿aspira a seguir subiendo escalones en la política?
R: No. Esto lo digo muchas veces: mis ambiciones se reducen al trabajo actual. Me gusta mi trabajo y no me pongo metas para nada. Creo que hay que hacer lo que haces bien y que si eso te tiene que puntuar para el futuro te puntúe. Quienes se ponen metas en política suelen sufrir mucho. Mientras tengas algo que hacer en política debes estar; y cuando no, retirarte.

P: Sin ponerse metas, si le llegase la oportunidad de ocupar un cargo mayor ¿usted qué haría?
R: Tiene que ser algo que yo crea que puedo hacer, y que se den las circunstancias para hacerlo. En la política los equipos son fundamentales, es decir, uno solo no es nada.

P: ¿Su participación en la política tiene fecha de caducidad?
R: En política hay que saber llegar y hay que saber irse. El problema está en poner fechas cuando hablamos de limitaciones de mandatos. Me parece que esto no se debería limitar, porque puede hacer que personas muy válidas se tengan que ir. En cambio, el no ponerlo, hace que personas que a lo mejor no son tan válidas se mantengan. Entonces creo que es algo de lo que tendríamos que percatarnos los que estamos en ella. Creo que tenemos que ponernos las metas los propios políticos.

P: ¿La petición de Herrera de que fuera Vicepresidenta fue antes o después de tomar la decisión de dejar la alcaldía?
R: Después, mucho después. De hecho, barajaba volver a mi trabajo habitual. Era una posibilidad con la que contaba, pero no descartaba que pudiera tener alguna responsabilidad política si me lo pedían.

P: Entonces, en caso de que dejase la política, ¿retomaría su antigua actividad laboral en la administración sanitaria?
R: Sí, y lo haría sin ningún problema. Me gustaba mucho lo que hacía, y además creo que te puedes ilusionar con cualquier trabajo. La política no es un fin en sí mismo, sino que vuelvo a insistir que la política tiene que estar vinculada a un proyecto en el que creas; no es estar por estar. En el momento en el que tu proyecto se acabe, fracase, o entiendas que ya no puedas hacerlo, lo mejor es retirarse.

P: ¿Existen casos de personas que se sientan muy ‘arraigadas’ a la política y no piensen en dejarlo?
R: Sí. Yo insisto en que a mí me gustan profesionales en la política y no políticos profesionales. Es cierto que es normal que los partidos tengan una buena organización, es decir, representan la parte estable de la política, pero no el político. El político debería cambiar más, como sucede en la mayor parte de los países; los políticos tienen que ir vinculados a proyectos. En definitiva, los partidos deben permanecer, pero no tienen por qué estar siempre los mismos. Por eso no me gustan las personas que están muchos años, porque creo que no es lógico, además teniendo en cuenta la intensidad de la política; no son puestos de ocho de la mañana a tres del mediodía, son puestos que implican una disponibilidad casi total.

Me gustan profesionales en la política y no políticos profesionales.

Para acabar, me gustaría que contestase lo primero que se le viene a la mente al escuchar lo siguiente:

P: Toro.
R: Infancia.

P: La política.
R: Algo inimaginable antes, y que ahora formará siempre parte de mi vida.

P: El 20D.
R: Indefinición.

P: La familia.
R: Los que siempre están ahí.

P: La igualdad de género.
R: Todavía un reto porque creo que todas las mujeres, aunque estemos en situaciones que podríamos calificar de laboralmente privilegiadas como puede ser mi caso, hemos sufrido determinadas conductas machistas o micromachismos. Y yo las he vivido personalmente en la alcaldía y en otras cosas.

P: Juan Vicente Herrera.
R: Gran político y mejor persona. Creo que la dedicación que ha dado a esta comunidad durante estos años ha sido la máxima.

P: Proceso catalán.
R: Yo lo definiría irracional, en el sentido humano. El amor a tu tierra no puede ser incompatible con el amor al de al lado.

P: Una promesa.
R: No dejar de intentar nada a priori. Es algo que suelo hacer siempre, y me funciona.

P: Un deseo.
R: Que tengamos más empleo. Hay más cosas en la vida que el trabajo, pero a mí me corresponde esto, y creo que ahora mismo es la mayor lacra que tenemos en la sociedad. Yo siempre recuerdo la película ‘Los lunes al sol’, que refleja muy bien la tristeza de una persona que no tiene trabajo, la desesperación que desprende esta situación.

P: Un hobby.
R: La lectura.

P: Su mayor virtud y su mayor defecto
R: Seguramente para las dos lo mismo, y es que suelo ser muy sincera (risas).

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