Madurar es malo

Podemos ha pasado en tan solo 9 meses de ser la única fuerza capaz de rivalizar con el PP a ser aventajado por Ciudadanos como muestran las últimas encuestas. La formación de Pablo Iglesias daba la sorpresa en enero al obtener un 24% en intención de voto, según el CIS. El discurso social del joven partido parecía haber calado en los votantes. No obstante, a partir de entonces la caída de podemos ha ido descendiendo de forma proporcional al tono de su discurso.

Grafico

Fuente: CIS Gráfico: elaboración propia

¿Cuáles son las causas de esta evolución negativa en las encuestas? No pocas son las razones que han conformado esta situación, pero podrían resumirse en cuatro: búsqueda de la centralidad, huir de la confluencia de izquierdas, heterogeneidad en sus filas y el fracaso de Syriza.

Búsqueda de la centralidad

Todos los partidos, a excepción de Izquierda Unida, han aprovechado la ocasión para atribuir posiciones extremistas a Podemos. Esta ha sido una de las tácticas electorales del PP, quien ha tachado en numerosas ocasiones de “radicales” al partido de Iglesias para excluirlo de la carrera electoral. PSOE y Ciudadanos han optado en cambio por desacreditar sus propuestas tildándolas de “populistas”. “El PSOE no pactará con populistas” llegó a decir Sánchez.

Si no como reacción a estos partidos, pero sí con la vista puesta en las municipales, Podemos rebajo el tono de su discurso en una búsqueda de la centralidad. Para ello Podemos presentó un nuevo programa económico en los que los términos quitas, privatizaciones y renta universal pasaron a llamarse restructuración, desprivatizaciones parciales y rentas de reinserción. Comienza la conversión en un partido “atrapalotodo” y comienza la caída de Podemos en las encuestas.

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Los economistas Vicenç Navarro y Juan Torres, junto a Pablo Iglesias. (EFE)

En abril de 2015 el PSOE recobra fuerza y Podemos alude a la “verdadera socialdemocracia” en un intento de ocupar el espacio que ha ocupado el PSOE, al menos de palabra, durante los años de democracia. Los dirigentes de Podemos pierden de vista que sus buenos resultados procedían de su discurso rupturista y de brega  con los llamados “partidos viejos”.

Después de las elecciones municipales y autonómicas Podemos yerra en su táctica electoral, se introduce dentro del terrero de los partidos tradicionales: la centralidad. El partido de Iglesias es desacreditado cuando opta por acceder a la centralidad que nadie les atribuía. En ese viaje al centro Podemos se desprende de muchas de sus consignas, como la “casta”, y pierde la identidad con la que la gente identificaba el joven partido. Es entonces cuando Podemos entra en contradicción e intenta ser moderado pero rebelde, lo que hace que el foco de la innovación gire hacia la derecha: hacia Ciudadanos. Albert Rivera presenta mejor la centralidad que nadie en la política, su intención no es la de romper con lo realizado en el 78 sino reconstruirlo, avalado por su oposición a la independencia de Cataluña. Es entonces cuando Ciudadanos, exento de tradición de derechas o izquierdas como los grandes partidos, puede abanderar la centralidad sin entrar en rectificaciones como sí le pasa a Podemos: “Hemos podido cometer errores, pero hemos madurado” declaró Iglesias.

Podemos, cuya fuerza radicaba en su posición opuesta a la vieja política se une a ella en esta búsqueda de la medular política. Si Podemos entra en la centralidad perderá.

La confluencia de izquierdas

“Mi bandera roja y mi no sé qué”. En estos términos se refería Iglesias a IU y sus dirigentes, y así justificaba en parte por qué Podemos no confluiría con el partido de Garzón a las generales. Sin duda, Izquierda Unida no hubiera dejado a Podemos rebajar tanto su discurso pero habría permitido crear un partido con sensación de voto útil.

El CIS de agosto situaba a Podemos como tercera fuerza en intención de voto con un 16%, muy alejado de PP Y PSOE. Las últimas encuestas lo sitúan incluso por debajo de Ciudadanos. Iglesias deja de ser candidato a la Moncloa y además divide el voto de la izquierda no confluyendo con Garzón.

De nuevo, Podemos se hace el haraquiri y se debilita denostando al electorado de izquierdas. En su estrategia de asaltar el cielo y la centralidad los dirigentes de Podemos se lo juegan todo buscando ese voto de centro, pues al declinar la oferta de Garzón ahondan en la ley D´Hont, que favorece a los grandes partidos siempre.

Heterogeneidad en las filas

Manuela Carmena y Ada Colau fueron un golpe de efecto positivo para Podemos en las municipales de mayo. No obstante, ninguna de ellas se incluye dentro del partido. Iglesias ha sacado pecho por componer una lista heterogénea. Sin embargo, en política la disciplina de partido es vital, quizás no para la democracia, pero sí para el futuro y bienestar del partido.

Esta disparidad de opiniones ha sido especialmente relevante en las elecciones catalanas. Estas últimas elecciones se han entendido como un plebiscito entre independencia sí o independencia no. La lividez de Catsiqueespot y de Iglesias a la hora de ser tajantes en este tema les ha pasado factura obteniendo solo 11 escaños, por detrás del PSC y empatando con el PP, el cual se encuentra en barrena estos últimos años en Cataluña.

Una de las claves dentro de una carrera electoral es la cohesión de opiniones dentro de un partido político. Ejemplos como el de Sánchez con Tomas Gómez o Rajoy con Arantza Quiroga dan cuenta de la importancia que le dan los grandes partidos a estas cuestiones.  Podemos no ha tenido este punto a su favor y esto ha diezmado la confianza en la fuerza del partido de cara a los ciudadanos. La negativa de Garzón de fichar por el joven partido, así como la falta de convicción de las alcaldesas de Madrid y Barcelona por entrar en el proyecto morado reafirman la falta de fuerza que está demostrando Podemos en este rush final por la presidencia.

Syriza

Muchas han sido las armas para deslegitimar a Podemos como partido serio a gobernar España: Venezuela, Irán, Monedero o Tania Sánchez. Asimismo y como contrapartida, Podemos ha sacado pecho de la victoria de Syriza en Grecia como un ejemplo que posibilita el cambio y otorga argumentos para su modelo.

La aceptación del tercer rescate a Grecia por parte de Tsipras ha sido una forma de fuego amigo que ha hecho desfallecer  la llama del cambio. De nuevo, los oponentes de Podemos han utilizado lo ocurrido en el país heleno para criticar a Podemos y su modelo económico. El fracaso de Syriza ha sido el fracaso de Podemos.

Comunicación, estrategia de partido y pactos han sido los factores que han precedido la negativa evolución de Podemos en las encuestas. Podemos no ha acabado con el bipartidismo tal y como pretendía en su fundación, pero si ha abierto brecha en ese modelo que ha permitido la entrada de más elementos, si no de cambio, al menos sí de renovación.

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