Con quién empezó todo

Nuria García y Estefanía Medina

El independentismo catalán es una realidad innegable y evidente a los ojos de la  sociedad. A pesar de que en los últimos años se ha observado un ascenso de los que apoyan esta posición política, la realidad es que buscan los orígenes de su ideología en tiempos remotos y no en causas inmediatas. Pero… ¿Con quién empezó todo? No, la respuesta no es Kevin Roldán.

Orígenes del independentismo catalán

Los que defienden esta idea se remontan ni más ni menos que al año 1714 para explicar dicha postura. Se explica que en esta fecha Felipe V abolió, por “derecho de conquista”, las instituciones públicas catalanas, creando además un Estado uniforme con una administración centralizada en Madrid y con una sola lengua oficial, el castellano. Es así como se ocasionaron grandes revueltas y protestas y doce años de guerra en Catalunya.

El sentimiento catalanista se ve históricamente reforzado también por lo sucedido allí durante los años anteriores a la Guerra Civil española. Francesc Macià fundó en 1992 Estat Català, el considerado primer partido independentista catalán. Tras el golpe de Estado de Primo de Rivera, este catalán optó por la vía insurreccional para separarse de una España sometida a una dictadura. Tras su intento de sublevación y otras acciones (como la redacción de una Constitución Provisional de la República Catalana y la fundación del Partit Separatista Revolucionari Català), el conocido como l’Avi Macià se convirtió en otra figura relevante del movimiento, a pesar de su posterior renuncia a sus afanes independentistas cuando se proclamó la Segunda República Española.

Gran estelada blava en la Diada de 2015 en Barcelona. / Estefanía Medina

Un chico portando una ‘estelada blava’ en la manifestación por la independencia de la Diada catalana de 2015, en Barcelona. / Fotografía: Estefanía Medina

Apoyado en una rica historia, aunque con nuevos intereses propios de las circunstancias actuales, y con ansias renovadas de libertad de decisión sobre su destino, se ha observado en el pueblo catalán un ascenso considerable de sus deseos de ser un Estado independiente de España en los últimos años.

A qué se debe esta evolución

Fue en 2012 cuando los datos de un estudio realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona revelaban que el independentismo catalán había aumentado, pasando del 19% de la población a casi un 41%. Guillem Rico y Robert Liñeira fueron los encargados de crear este informe que alternaba datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), del Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS) y del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO).

Rico explicaba que el hecho principal que fomenta este crecimiento de los deseos independentistas es el rechazo del Gobierno central al Estatut catalán. Sin embargo, otros investigadores reconocen que la principal causa que motiva a los catalanes a defender la secesión de España es la crisis económica y las medidas tomadas por ese Gobierno.

Los catalanes se ven enmarcados en un contexto en el que se sientes fuertes, porque siempre han tenido poder económico e industrial, y desean independizarse de la mala situación económica que se vive en el país. Los investigadores del estudio, no obstante, indican que la opinión pública catalana comienza a proclamarse independentista a partir de 2012, “con la celebración de la primera gran manifestación de la Diada, cuando Convergència i Unió (CiU) apuesta por la consulta”.

Sin embargo, existen posturas, tal y como explica Vicenç Navarro, catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas, que defienden que “tal movimiento es una criatura del gobierno Mas, el cual, a fin de sobrevivir políticamente (y a base de la gran manipulación de los medios públicos de la Generalitat, TV3 y Catalunya Ràdio), ha movilizado a la población en Catalunya para pedir la independencia”. Para Navarro, “este nacionalismo españolista es la mayor causa del crecimiento del movimiento independentista”.

¿Es viable el proceso independentista para Catalunya?

Resulta evidente que Catalunya es desde hace años una parte de España muy importante y que en su día se vio favorecida por un crecimiento demográfico, una modernización  de la agricultura y una economía de expansión. La burguesía y el proletariado catalán, de hecho, son los primeros que comienzan a reivindicar lo que se hace en la etapa contemporánea.

Sin embargo, la independencia de Catalunya ocasionaría complicaciones en las empresas más grandes a nivel internacional. Muchos analistas de la política catalana han considerado factores como la deuda, la vivienda, las pensiones, la inversión extranjera, la pobreza… Y prácticamente todos han llegado a la conclusión de que una posible independencia ocasionaría un gran impacto sobre Catalunya y sobre España. Tal y como expone Andreu Missé, director de Alternativas Económicas, en el caso de que se proclamase la independencia, ambos países serían incapaces de lidiar con tal deuda publica. Alfredo Pastor, por su parte, sostiene que “este nivel de deuda será impagable y habría que negociar algún tipo de acuerdo con los acreedores”. Artur Mas ha llegado a justificar, en lo que a esto respecta, que Catalunya no pagará parte de la deuda que debe al Estado, independizándose también en este factor económico.

En cuanto al paro, existen miles de personas en Catalunya que llevan años sin trabajar (al igual que en el resto de España), por lo que el panorama sería similar. Lo mismo ocurre con los desahucios; Catalunya ha sufrido incluso más que el resto del territorio español, lo cual ha fomentado la creación de plataformas como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Ada Colau, actual alcaldesa de Barcelona.

Por último, en lo que a las pensiones se refiere, Andreu Mas Colell, conseller de Economía, ha explicado que “las pensiones están contraídas con el Estado español que es quien ha recibido las contribuciones durante muchos años y las debe pagar”.

¿Es Catalunya en su mayoría independiente?

Al margen de la opinión de formaciones independentistas como Junts Pel Sí, que deseaba que se considerasen como un plebiscito sobre la secesión, las elecciones catalanas han supuesto, en cierta manera, una encuesta sobre las tendencias (independentistas o no) de su censo electoral.

Al analizar esos resultados en clave de independencia, los expertos no aciertan a ponerse de acuerdo acerca de si partidos como Catalunya Sí que es Pot optan por la separación o por la permanencia de Catalunya en España. La realidad es que la formación de Pablo Iglesias siempre ha ofrecido, en una hipotética subida del líder de Podemos al Gobierno central, la posibilidad de que el pueblo catalán celebrase un referéndum vinculante en el que se preguntase sobre la independencia. Sin embargo, Iglesias ha manifestado en reiteradas ocasiones su deseo de que Catalunya permanezca dentro del territorio español.

Gráfico de las elecciones catalanas del 27 de septiembre de 2015

Gráfico sobre los resultados de las elecciones catalanas, celebradas el 27 de septiembre de 2015, en las que ‘Junts Pel Sí’ se alzó con la victoria de escaños, pero no de votos. / Gráfico de elaboración propia

Con un porcentaje de participación nunca visto, los resultados de estas elecciones son esclarecedores en lo que a este asunto se refiere. Las formaciones independentistas (considerando como tal a Junts Pel Sí y a la Candidatura D’Unitat Popular –CUP-, esto es, a los partidos secesionistas que obtuvieron representación en el Parlamento) lograron la mayoría absoluta de escaños en el Parlament, pero no la de votos, es decir, lo único que se tendría en cuenta en un referéndum. Estos dos partidos lograron un total de 1.957.348 votos, por 1.972.057 de aquellos que optan porque Catalunya siga siendo parte de España.

Si se tuvieran en cuenta también los votos obtenidos por las formaciones que no pudieron conseguir representación en el Parlament, los resultados serían similares, pero sería necesario conocer la hoja de ruta de algunos de esos partidos minoritarios. Por ejemplo, Unió Democrática, que no obtuvo ningún escaño, es catalanista moderado pero no renuncia de manera explícita a la independencia, pues se inclina por una España federal con una Catalunya soberana que pueda llegar a separarse del territorio nacional.

Gráfico de los resultados de la consulta soberanista del 9 de noviembre de 2014

Resultado de la consulta soberanista celebrada el 9 de noviembre de 2014. Con una participación aproximada de un 37% del censo, el Sí-Sí fue la opción mayoritaria. / Gráfico de elaboración propia

El evento que más pretendió servir para medir la fuerza de la independencia en Catalunya fue la consulta soberanista del 9 de noviembre de 2014, por cuya celebración hay diversos cargos políticos imputados (entre ellos, el President en funciones, Artur Mas). Sin embargo, la participación fue altamente reducida; solo algo más de un tercio del censo electoral catalán acudió a las urnas. De los 2.305.290 que votaron, un total de 1.861.753 personas votaron el conocido como Sí-Sí, es decir, manifestaron su voluntad de que Catalunya fuese un Estado independiente de España. Otros 232.182 se decidieron por la opción de que Catalunya fuese un Estado, pero no independiente del Estado español. Hubo otros 22.466 votantes que optaron porque Catalunya fuese un Estado, pero no respondieron a la pregunta sobre si querían que fuese independiente. Al otro lado se sitúan los 104.772 votos que dijeron un “no” rotundo a la independencia, y los 12.986 votos en blanco.

Imagen de la Diada de Catalunya de 2015 en Barcelona. / Estefanía Medina

Imagen de la ‘Via Lliure’ de la Diada catalana de 2015, en Barcelona, donde los asistentes portaron los simbólicos punteros. / Fotografía: Estefanía Medina

Las celebraciones con motivo de la Diada de Catalunya son el otro elemento a tener en cuenta en cuanto a designios independentistas. Según la Societat Civil Catalana, tan solo algo más de medio millón de catalanes asistieron a la ya consolidada Via Lliure para reclamar la secesión, mientras que la Guardia Urbana cifró la participación en poco menos de un millón y medio de personas. La organización, por su parte, asegura que fueron dos millones de catalanes los que reclamaron “vía libre” para que Catalunya sea un Estado independiente. Los asistentes llevaron punteros para simbolizar, según argumenta la Assamblea Nacional Catalana, que saben lo que quieren y cómo conseguirlo.

Tras observar todos estos datos, parece obvio que la sociedad catalana ha dado un giro hacia la independencia, pero no parece tratarse de un porcentaje abrumador. Gran parte de los catalanes ha decidido priorizar la puesta a punto de un territorio que no está en su mejor momento económico. Así lo manifestaron muchos de los barceloneses que eligieron a Ada Colau como alcaldesa, una política que quiso centrarse en poner en orden otros asuntos ajenos a la independencia. De momento, muchos catalanes no quieren mojarse sobre este espinoso asunto; quizá por considerarlo desestabilizador, o bien porque no tienen claras las consecuencias de la secesión. Nadie puede adivinarlas a ciencia cierta, pero es comprensible cuanto menos que la semilla de la independencia ya está plantada. Lo está desde hace más de 300 años, pero desconocemos qué acabará creciendo de esa semilla.

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