¡OJO AL ‘LOW COST’!

La crisis y la moda ‘low cost’ amenazan la seguridad visual de quienes se dejan cegar por los bajos precios. Las gafas están entre los productos más falsificados de España.

Sandra Cavia. VALLADOLID

Hace 12.000 años, los esquimales evitaban el reflejo del sol en la nieve con gafas de concha y de madera. En el Siglo XII, los chinos empleaban lentes ahumadas para ocultar la expresión de sus ojos durante los juicios.

Cinco siglos más tarde, las gafas se convirtieron en el símbolo de la intelectualidad y la sabiduría. También los primeros pilotos de aviación sufrían los efectos del brillo de nuestra estrella, problema al que las Fuerzas Aéreas pusieron remedio con la creación de las lentes polarizadas.

Sin embargo, fueron las estrellas de cine quienes popularizaron las gafas de sol en el Siglo XX, hasta convertir este accesorio ligado al glamour y la sofisticación en el complemento indispensable que muchos utilizan hoy en día.

‘Top Manta’ versus ‘Low Cost’

El mercado de las gafas de sol pertenecía hasta hace poco a las grandes marcas: firmas que desprendían lujo, diseño y calidad por todos los poros de sus materiales. Sin embargo, la crisis y la moda ‘low cost’ han aumentado la venta de gafas de sol de bajo coste.

Pero ¿en qué consiste el ‘low cost’? Este anglicismo adoptado en España define la estrategia empresarial que ajusta al máximo los costes en toda la cadena, para que su repercusión al cliente en el precio final sea la mínima.

Los clásicos ‘top manta’ ofrecían lentes a bajos precios sin ocultar al comprador su inexistente garantía de calidad. En 2014, se intervinieron más de 355.000 gafas de imitación en España, siendo uno de los productos que más se incautaron y por tanto, que más se falsifican. Por ello se deben de distinguir dos tipos de productos ópticos: las imitaciones, que no cumplen las normativas europeas de seguridad; y los productos ‘low cost’ que reducen sus costes gracias a nuevos modelos en el proceso de producción, presuntamente sin afectar a la seguridad visual del cliente.

Además, los centros autorizados para vender productos ópticos también se han visto beneficiados por el nuevo código penal que  entró en vigor el 1 de julio de este año. El contenido del artículo 153.3 de este código afecta directamente a los ‘top manta’: “La venta ambulante u ocasional de los productos a que se refieren los apartados anteriores [falsificados] será castigada con la pena de prisión de seis meses a dos años”.

Dos de las cuatro gafas son ‘low cost’ ¿Sabría reconocerlas? (Foto: S.Cavia) Fíjese que gafas contienen letras blancas en las patillas para detectar el marcador CE
Dos de las cuatro gafas son ‘low cost’ ¿Sabría reconocerlas? (Foto: S.Cavia)
Fíjese qué gafas contienen letras blancas en las patillas para detectar el marcador CE

Low Cost’ versus ‘High Quality’

La seguridad es lo primero. Pero en ocasiones los compradores pierden de vista esta prioridad cegados por el diseño de los productos. Las imitaciones de los ‘top manta’ no garantizan nuestra seguridad visual. Pero cada vez es más común ver en los establecimientos autorizados ofertas de gafas de sol a precios muy competitivos. ¿Cumplen estas gafas la normativa de seguridad para proteger nuestros ojos?

Según expertos del Portal de Salud de la Comunidad de Madrid, utilizar unas gafas sin los debidos controles sanitarios puede provocar conjuntivitis e incluso quemaduras en los ojos.

Lo primero que suelen buscar quienes compran gafas es la etiqueta CE: mediante el marcado CE, el fabricante/importador informa a los usuarios y autoridades competentes de que el equipo comercializado cumple con la legislación obligatoria en materia de requisitos esenciales.

Sin embargo, Claudia García, óptico optometrista, asegura que “hay muchas imitaciones de gafas, incluso algunas que llevan la etiqueta CE. Lo cual no es ninguna garantía porque en estos productos se imita todo”. Se imita y se modifica todo. A la etiqueta europea CE le ha salido un competidor fraudulento, China Export, que pretende eludir cualquier responsabilidad sanitaria con una pequeña modificación tipográfica como se ve en la imagen.

Diferencia tipográfica entre el marcador CE y la marca fraudulenta ‘China Export’ (Foto: rtve.com)

Diferencia tipográfica entre el marcador CE y la marca fraudulenta ‘China Export’ (Foto: rtve.com)

Ante el hecho de no poder fiarse ni del etiquetado de seguridad, ¿qué deben hacer los usuarios que quieren comprar un producto óptico de calidad? Claudia García nos responde: “Solo se puede saber si se adquiere en un establecimiento sanitario y un establecimiento que te ofrezca una garantía. Fuera de un local sanitario nunca podremos tener ninguna garantía”.

Así pues, puestos a comprar ‘low cost’, mejor hacerlo en un centro sanitario que garantice, si no la mejor calidad, la seguridad de poder reclamar cualquier daño visual que el producto óptico pueda provocar.

Algunos ciudadanos priman la calidad de los materiales, hay quienes solo se fijan en el diseño del producto  y la mayoría se decanta por la seguridad visual. Así que mimen sus ojos, que no cuesta tanto.

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