Huevos fritos y patatas fritas

Está claro que con Cataluña siempre hubo una tensión que no se podría encontrar en otros territorios españoles. El tema que está hoy en día de moda, es hablar de España y Cataluña, cuando muchos de los que separan un territorio del otro, son los que defienden que todo es España. La crispación social es palpable a nivel general -en unos territorios más que en otros-, pero aparte de si Cataluña debe ser independiente o no, parte de esta discordancia reside en quién debería decidir realmente el futuro de este territorio, ¿solo los catalanes? ¿solo los españoles? ¿ambos? Cada uno es libre de opinar, pero a veces deberíamos pensar un poco con la mente fría.

Si hoy quiero cocinar en mí casa patatas fritas y huevos fritos, nadie tiene que venir a timbrarme para decirme cómo tengo que elaborar el plato; si mañana hay huelga general, y alguien no comparte la argumentación de esta huelga, yo no soy quién de obligar a esa persona a ir a trabajar, esté o no a favor; si decido que soy heterosexual u homosexual, es decisión mía, no del resto de la sociedad, guste o no. Si yo fuese catalán, y quisiese la independencia de Cataluña, solo pediría que se escuche la voz del huevo frito que no quiere acompañar a las patatas fritas, pero ojo, también a las patatas fritas que abogan por la soberanía nacional del plato.

Es como el que escribe un libro, podrá recibir críticas de todos los tipos, pero nadie le va a decir al autor cómo tiene que redactar. Si Cataluña se debate entre la pertenencia o no a España, es algo que tendrán que decidir los catalanes, aquellos que viven allí y saben lo que se mueve. Si no se diese esta situación de independencia, a un extremeño no se le ocurriría valorar la ley de educación catalana; un riojano no creo que se fuese a interesar por la ley de financiamiento del transporte público catalán, o incluso a un murciano no creo que le importe mucho los precios de los peajes catalanes –a no ser que de vacaciones pase por allí y se resienta su bolsillo. Eso sí, si hablamos de independencia catalana, todos sabemos de todo y todos tenemos que decidir por Cataluña.

No soy catalán, ni apoyo la independencia, ni tampoco apoyo la soberanía nacional; apoyo el diálogo y la posibilidad propia de decidir. Cataluña tendrá parte del problema, puede ser, pero seguramente parte del mismo resida en las políticas nacionales. Unos defienden una idea a toda costa, y otros, prefieren no escuchar y eludir el problema. Diálogo, señores. A lo mejor, si se hubiese utilizado este arma desde un principio, nunca se hablaría de independencia, pero llegados a estos extremos, hay que afrontar el presente, y ser consecuentes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s