Alejandro Arias (Juventudes Socialistas): “Para que una democracia funcione hay que participar”

Alejandro Arias Lera

Alejandro Arias Lera

Alejandro Arias Lera (Benavente, 1992) es secretario de Programas y Acción Electoral de las Juventudes Socialistas de España (JSE) en Valladolid desde marzo de 2012 y forma parte del Comité Provincial del PSOE. Durante las pasadas Elecciones al Parlamento Europeo fue coordinador de redes de Valladolid.

Además de su papel en la militancia socialista, desde diciembre de 2011 ocupa el cargo de vicedecano de alumnos en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid, accediendo en abril de 2012 al Claustro de esta universidad para representar a su facultad en las listas de MAS-Valladolid.

Pregunta: Afiliado a las JSE desde mayo de 2010 y militante del PSOE desde noviembre de 2011, ¿qué lleva a un joven de apenas 17 años al activismo político en un momento tan complicado?

Respuesta: En primer lugar el deber cívico. En una democracia los ciudadanos tienen que tomar partido, ya sea de una forma o de otra. Todos participamos en el sector económico buscando un trabajo, pero es verdad que la gran mayoría de la gente no entra en el sector político o en el social. Y para que una democracia funcione hay que participar.

Entré en política por esa conciencia de querer mejorar mi sociedad, para estar con mis conciudadanos. Si la sociedad me lo está dando todo desde que he nacido, lo menos que puedo hacer es devolverle algo con mi propio tiempo.

P. Precisamente en una situación de crisis para los socialistas y de desprestigio para las instituciones y los grandes partidos, ¿por qué el PSOE?

R. Aquel era un mal momento —a las dos semanas de afiliarme se anunció la primera tanda de recortes en aquel fatídico mes de mayo de 2010—, pero a pesar de ello veía un PSOE que había hecho muchísimas cosas por este país en 30 años de historia. Todos los avances en libertades civiles e igualdad llevan el sello del PSOE y la firma de un presidente socialista, eso merece reconocimiento.

P. ¿Cómo contagiarías tu visión para reconducir el actual desapego de los ciudadanos a la política?

R. Apelaría de nuevo al deber. Hay que convencer a la gente, decirles “mira, tienes una sanidad pública, una educación y todo esto te lo ha dado una sociedad”. Pienses como pienses, puedes dedicar un par de horas a las semana.

Además, no es tan difícil cambiar las cosas en el ámbito político. La afiliación a partidos es minúscula y muy envejecida —en el mío somos 198.000 militantes en toda España y la mayoría pasa de los 45-50 años—. Si la gente quiere un gran cambio no hay que recurrir necesariamente a partidos pequeños, también los grandes pueden hacerlo. Un mínimo aumento en la afiliación puede modificar las mayorías, los centros de poder y todo cambia enormemente.

P. Últimamente las JSE se han manifestado en contra de algunas decisiones adoptadas por el partido, como el apoyo a la candidatura de Jean-Claude Juncker para la presidencia de la Comisión Europea o la cuestión de la sucesión monárquica. ¿Cuál es el papel de las Juventudes en la estructura del PSOE?

R. Ha sido una pelea histórica. Juventudes es una organización que siempre ha ejercido de Pepito Grillo del partido. En 1992 las JSE ya pedían el matrimonio igualitario. No llegó hasta 2005, pero se consiguió. Lo mismo ocurre con los acuerdos con la Santa Sede, ya se ha conseguido el compromiso de este secretario general y del que vaya a venir para renegociarlos.

Juventudes siempre ha sido republicana y ejerce su poder dentro de los órganos del partido. Tenemos un 5% de voto en todos los órganos y en las ejecutivas de cada ámbito está como mínimo el secretario general de JSE con voz y voto. A partir de ahí se pueden hacer propuestas e intentar que el partido las apoye. Siempre va a haber conflictos, pero las Juventudes tienen que ir a la vanguardia, marcando el camino. Al final el tiempo siempre nos acaba dando la razón.

P. Por lo tanto, ¿crees que la voz de los jóvenes socialistas tiene peso y representación suficiente dentro del partido?

R. Depende. Es cierto que tenemos ese peso estatutario mínimo del 5%, pero aparte hay que reconocer la labor de compañeros que son capaces de integrar a gente joven dentro de sus listas y de sus ejecutivas. En esta provincia se ha hecho y en Burgos también hay cierta renovación en marcha —David Jurado, secretario general de las JSE en Castilla y León, es procurador con 28 años—. Es algo que depende de cada federación, pero poco a poco se van consiguiendo pasos.

P. Volvamos a la situación de crisis que atraviesa el PSOE. ¿Crees que el proceso abierto para renovar el partido es el adecuado en estas circunstancias? ¿Estamos ante un verdadero cambio de rumbo o se trata de un simple cambio de caras?

R. Programa y proyecto hay, que es el que se aprobó en la Conferencia Política de noviembre del año pasado. Pero no se ha sabido comunicar y para eso hace falta un cambio de caras. No podemos vender un proyecto nuevo con gente de los años ochenta. Ahora es el momento de las caras, a fin de cuentas los matices programáticos entre los candidatos son mínimos. Necesitamos dar el mensaje de que queremos este proyecto, queremos venderlo y para eso hace falta un equipo renovado.

P. Pedro Sánchez, Eduardo Madina o José Antonio Pérez Tapias. ¿Quién es el candidato más adecuado para liderar al PSOE?

R. Es difícil, no hay nadie perfecto. Los tres serían excelentes secretarios generales y candidatos a la presidencia del Gobierno. Por trayectoria, por lo que pensé en 2012 y por otras cuestiones, me decanto por Madina. Llevaba esperándole mucho tiempo —en 2012 pensé que tenía que haber sido el candidato, aunque no se presentó—, pero después de tres años creo que es su momento.

P. Las europeas han supuesto igualmente un batacazo para el bipartidismo. La suma de los votos de los dos grandes partidos, PP y PSOE, no llega al 50% del total. ¿Cómo valoras el ascenso de los partidos minoritarios?

R. Parece que el único que se ha dado la hostia es el PSOE y no es verdad —aunque hayamos perdido casi 20 puntos, que es una barbaridad—. El ascenso de los partidos minoritarios es lógico. Que dos grandes partidos tuvieran tantos votos y escaños en un sistema relativamente proporcional no deja de ser una anomalía, pero tampoco tiene porqué ser malo. Valoro positivamente que haya más pluralidad y que la gente lo manifieste a través del voto, pero siempre y cuando haya participación. No puede ser es que tengamos una pluralidad con una participación del 40% porque sería muy negativo para la sociedad en su conjunto.

P. En este sentido, es especialmente destacable la irrupción de Podemos en el panorama político. ¿Qué opinión te merece la formación liderada por Pablo Iglesias y su discurso?

R. Como todo populismo tiene su parte buena y su parte mala. La parte negativa es que venden cosas inviables ahora mismo, cosas con las que podría estar de acuerdo si se plantearan bien. La positiva es que ha generado ilusión, participación y gente que para mí merece el máximo respeto y admiración por su implicación, por trabajar por un proyecto y por haber conseguido que los partidos se pongan en guardia e intenten dar respuesta a esas necesidades de los ciudadanos que se habían estado ignorando: corrupción, dualidad laboral, precariedad, etc.

P. El papel del ciberactivismo se ha demostrado clave en el nuevo rumbo que parece haber tomado la política. Como coordinador de redes en Valladolid para las últimas europeas y frente al éxito de las nuevas formaciones en este ámbito, ¿por qué crees que es tan escaso el impacto de los partidos tradicionales en las redes sociales? ¿Cuáles son tus propuestas en este sentido?

R. Primero, por un motivo muy sencillo: el envejecimiento. Ahora mismo la gran parte del soporte de los partidos tradicionales es un soporte envejecido, menos acostumbrado a las redes sociales y a las nuevas tecnologías. Sin embargo, toda la gente nueva se está yendo a nuevas formaciones. El votante medio de Podemos normalmente se habría decantado por el PSOE, pero no se siente representado porque hay una situación de precariedad, es joven, no ve esas caras jóvenes en el partido y no se da respuesta a sus problemas.

Y eso también tiene que ver con las redes. Podemos es el caso más claro de buena gestión de redes sociales, tiene un gran equipo detrás gestionando los perfiles y apuestan por la interacción. Sin embargo, en el PSOE —y esto también es autocrítica— los perfiles son muy institucionales y se limitan a informar sobre actos o ruedas de prensa, no hay interacción con la gente. Es fundamental atraer a los jóvenes como se pueda, si no los partidos tradicionales se van a quedar sin militancia en los próximos años.

P. Centrándonos en el ámbito regional y local, la hegemonía del PP tanto en Castilla y León como en Valladolid es incontestable. ¿Cuáles crees que son las claves para la estancia en el poder de los populares se prolongue ya durante tantos años?

R. Primero la imagen de grandes gestores. Una imagen que se está demostrando falsa —lo hemos visto en el Ayuntamiento con el caso del Plan General de Ordenación Urbana y con el caso Mantenimiento—. Y segundo, la coyuntura nacional. El PSOE ha gobernado en Castilla y León cuando Felipe González estaba en su mayor apogeo. Castilla y León siempre ha sido una comunidad muy conservadora, no hemos sabido ofrecer una alternativa. Tenemos muy buenos recursos y mucha extensión, algo valiosísimo para poder cambiar el modelo productivo.

P. ¿Ves posible volver al gobierno en la Junta y en el Ayuntamiento a corto plazo?

R. En 2015 tenemos la mayor oportunidad. Con alianzas con los nuevos partidos, con Izquierda Unida que seguramente suba. Creo que el PP va a perder la mayoría absoluta y ahí el PSOE tendrá que hacer el mayor esfuerzo para conseguir el mayor número de diputados posible y liderar una gran coalición de izquierdas para introducir aire fresco dentro de la estructura de la Junta y del Ayuntamiento. Un partido que gestiona y no gobierna no sirve de nada, para eso está la tecnocracia, que es lo que parece estar haciendo el PP en esta comunidad.

P. Como ya hemos señalado, además de tu papel en la militancia activa dentro del PSOE, ocupas el cargo de vicedecano de alumnos en la Facultad de Filosofía y Letras y representas a tu facultad dentro del Claustro Universitario. Desde esa posición privilegiada, que te permite una visión más cercana y profunda de los problemas y del día a día de una universidad pública, ¿cómo valoras la situación actual de la educación universitaria? ¿Cuáles son los problemas prioritarios?

R. La situación es mala. El principal problema es el acceso, hay mucha gente que ni siquiera puede llegar a acceder a la universidad. Ya no digo entrar y no poder quedarse por no poder pagar la matrícula, si no porque directamente no ha podido llegar a ese nivel de rendimiento por falta inversión en educación media y primaria para que haya igualdad de oportunidades. Una vez se ha llegado a la universidad, aumentar las becas para que la gente pueda estudiar. No puede ser que la Junta deje a casi 10.000 alumnos con derecho a beca sin ayuda económica por no tener presupuesto.

Ahora bien, habría que replantearse el mapa de titulaciones de Castilla y León, no puede ser que tengamos títulos repetidos en cuatro campus. Esto lleva a plantearnos que si eliminamos titulaciones los estudiantes tendrán que moverse a algún sitio. Sí, y para eso están las becas. Nos saldría mucho más barato tener una o dos grandes universidades —permitiendo a los estudiantes el acceso a recursos para poder trasladarse— que tener un campus o una universidad en cada provincia. Con la falta de recursos que tenemos hay que aprovecharlos al máximo.

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