Gª Carvajal (PP Valladolid): “La izquierda intenta en las calles lo que no puede hacer en el Parlamento”

2013-12-05 17.55.45

En los ultimos años la mayoría de los jóvenes españoles muestran una significativa falta de confianza en la política; un alto porcentaje de ciudadanos de menos de treinte años consideran el Parlamento como un lugar dónde los diputados y los senadores  se aprovechan de su poder para llenarse los bolsillos. Hablamos con un jóven ciudadano que cree en la política. Y la hace. Francisco de Borja García Carvajal, el más jóven concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Valladolid, contesta a las preguntas de VallaPolítica.

Pregunta. Usted ha sido miembro de varios comités de su partido y presidente de algunas asociaciones estudiantiles. Fue claustral de la Universidad de Valladolid y en el 2008 candidato suplente al Congreso de los Diputados por la provincia vallisoletana. Una carrera completa para un joven de veintenueve años. ¿Qué razones le indujeron a presentarse como concejal del Ayuntamiento?

Respuesta. La política me apasiona de siempre, a partir de los años de la Universidad. Creo que la razón principal fue la gana de ayudar no solamente a mis compañeros, sino a toda la generación de estudiantes que quieren respuestas concretas de las instituciones. En 2011, después de mi licenciatura, los miembros del Partido Popular de Valladolid me propusieron el sitio de concejal en el Ayuntamiento y acepté con muchas ganas, sobre todo para tener la posibilidad de hacer algo concreto para los ciudadanos. Quería traer al Concistorio la voz de los jóvenes.

P. La presencia de personas con menos de cuarenta años en las instituciones puede animar a quienes les gustaría intentar una carrera politica. ¿Se considera usted también parte de esa savia nueva?

R. Las personas mayores suelen decir que los jóvenes no tienen ganas de hacer esfuerzos para mejorar su sociedad. Yo creo que es un error considerar el tema de esta manera: creo que los jóvenes quieren hacer algo diferente; es necesaria una “inversión” en las personas de menos de cuarenta años. Las nuevas caras podrían contribuir a acercar los ciudadanos a las instituciones: eso no significa que los políticos mayores deban dejar paso a las nuevas generaciones, sino una real colaboración entre las personas para un objetivo común.

P. En todos los países europeos que conocieron la crisis se habló de reformas estructurales como la reducción de las pagas y los gastos  de la política, la introdución de la democracia directa y una ley electoral más representativa. ¿Usted cree que este tipo de medidas podrían incentivar una mayor cercanía entre ciudadanos y instituciones? ¿O cree que no es una vía practicable y que tiene como consecuencia el éxito de la demagogia?

R. En primer lugar, no creo que nuestra ley electoral sea mala, la representatividad está garantizada en nuestra democracia con el sistema actual. Está claro que, en un momento tán difícil para nuestro país, la situación puede parecer a los ciudadanos más complicada de lo que es. En mi opinión, la política tendría que escuchar a los ciudadanos más de una vez cada cuatro años, a través de una mayor frecuencia de consultas: si el ciudadano puede ofrecer su opinión sobre los temas que más le interesan, el trabajo de los políticos resulta más fácil y sobre todo más eficaz. Hablando de gastos de la política, me parece importante decir que la mayoría de los alcaldes y de los concejales no tienen sueldo y no cobran por sus cargos. En contra de lo que repiten aquellos que hacen pura demagogia, los concejales y los alcaldes no están dónde están para aprovecharse de su poder, sino para intentar mejorar las condiciones de todos los ciudadanos.

P. La Diputación de Valladolid fue puesta en la primera posición del Ranking General de Transparencia, que evalúa la claridad de las instituciones. ¿Usted cree que medidas como la nueva Ley de Transparencia harán que los ciudadanos tengan más confianza en los políticos?

R. Estoy orgulloso de que España sea el país “pionero” en este sentido: creo que esta medida puede ser el medio de una política más clara y más digna de la confianza de los ciudadanos. Es muy importante que haya unos instrumentos para mostrar a la ciudadanía la transparencia con la que una administración local suele trabajar: confío en que el control de los ciudadanos en los gastos de las instituciones frenará los abusos y los escándalos.

P. Usted es uno de las personalidades más jóvenes en el escenario institucional a nivel local. En su opinión,  ¿cuáles son las razones de que los jóvenes tengan una idea tan negativa de la política española y haya muchas manifestaciones en defensa de los sectores sociales?

R. Creo que los ciudadanos, sobre todo los más jóvenes, tienen el derecho de manifestarse en contra de lo que no consideran justo o para revindicar sus ideas y valores. Creo que es la forma más sencilla de democracia. Lo que no me gusta de algunas de las manifestaciones es que los partidos de izquierda, desde el inicio del gobierno de Mariano Rajoy, intentan conseguir en las calles lo que no pueden conseguir en el Parlamento. Esto me parece más triste en un momento en el cual el gobierno tiene que tomar decisiones muy difíciles y la ciudadanía es más susceptible: los ministros han implantado políticas duras e impopulares para evitar el rescate que ocurrió en Grecia y Portugal. Tiene que estar claro que quien gobierna gobierna para todos.

P. Se están bajando las becas por falta de recursos para cubrirlas, con el resultado de que muchos jóvenes no pueden pagar los gastos de su matrícula. Habiendo sido un estudiante universitario y conociendo la importancia de la formación también a través de proyectos internacionales, ¿usted cree que la propuesta del ministro Wert ha sido arriesgada y que ha contribuido a remarcar la lejanía entre la politica y las necesitades de los jóvenes?

R. Creo que el ministro Wert se ha equivocado, su propuesta fue demasiado brutal y la opinión publica nunca la habría aprobado, pero creo  también que fue una demostración de como es posible dar marcha atrás si una decisión no es compartida para la mayoría del partido. El problema está arriba, es decir en la estructura del sistema educativo español: los últimos datos dan miedo y necesitan una respuesta concreta para todas las instituciones y todas las fuerzas políticas. No se puede permitir que en el mismo país haya diferencias tan marcadas entre estudiantes de una región y otra: los datos dicen que un estudiante de escuela primaria en Castilla y León está un año y medio delante de sus compañeros en otras Comunidades. Eso no se puede permitir y las instituciones tienen que hacer algo en un tiempo rápido.

P. Alemania y los países escandinavos consideran los recortes en Educación y Sanidad como un tabú. En su campaña electoral, también Rajoy dijo que nunca recortaría en pensiones, Educación y Sanidad. ¿Usted cree que el sector de la Educación es intocable?

R. En primer lugar, las medidas del gobierno no han recortado tout court el sistema educativo, sino han tenido que enduracer los acesos a las becas. Sin embargo, los países europeos con mejor Educación no son los que invierten más en este sector: es decir, a un gasto mayor no sigue necesariamente un mejor nivel de Educación. España tiene las peores evaluacciones educativas en Europa: le falta una estructura de calidad que no depende solo de las inversiones. El presidente ha tenido en cuenta la situación económica.

P. ¿Que habría hecho usted? Habría sido coherente con su declaración hasta el final evitando de recortar la Educación  o habría hecho  lo mismo que hizo Rajoy, creando una potencial contradicción que podría ayudar a sus opositores políticos?

R. Rajoy tomó una decisión a corto plazo, la crisis impuso una medida urgente y un esfuerzo complicado. En su situación, yo habría hecho lo mismo. Rajoy fue realista más que “electoralista”: no pensó en lo que habrían dicho sus opositores políticos e hizo lo que tenía que hacer. Fue una prueba de responsabilidad que respeto y admiro. Hay que ir más allá del electoralismo duro y puro.

P. La Unión Europea ha dicho que los recortes en la Educación en España amenazan la competitividad de los jóvenes trabajadores. ¿Qué medidas tomaría usted para incentivar la formación profesional de los estudiantes?

R. Creo que intentaría mejorar las relaciones entre Universidades y empresas, para que los estudiantes sepan afrontar el mundo del trabajo antes de acabar la carrera universitaria. Hoy en día, los licenciados concluyen sus cursos casi sin tener idea de la profesión verdadera: el sistema universitario tendría que aumentar las horas de práctica para enseñar a los estudiantes cómo se trabaja en un sector específico y para ofrecer más oportunidades a aquellos que estrechan un contacto con unas empresas. Sería una ayuda concreta para Universidad, estudiantes y empresas.

P. Las encuestas de finales de noviembre, muestran que muchos miembros del Gobierno suspenden también en opinión de los votantes del Partido Popular. Una porcentaje de entre el 5 y 20% de los votantes populares desaprueban el trabajo de los ministros Wert, Gallardón, Montoro y  Báñez. ¿Usted aprueba la gestión de Rajoy como presidente del Gobierno?

R. En generál sí, apruebo el trabajo de Rajoy. Cada uno de nosotros puede equivocarse, somos seres humanos como los otros. Como ya he dicho, Rajoy me parece un presidente que no se interesa demasiado en los votos: toma sus decisiones en el interés exclusivo del país, se mostró muy realista en muchas ocasiones. Las opiniones de los votantes son importantes, pero también son fundamentales las evaluaciones de las instituciones internacionales, que dicen que los datos sobre el empleo y la recesión están lentamente mejorando. Hay menos parados que hace un año por lo tanto creo que los ministros Báñez y Montoro han hecho un muy buen trabajo. Creo que parte de culpa la tiene el Gobierno anterior, que no tomó todas las medidas necesarias y escondió la verdadera situación de España, dejando al Gobierno Rajoy la responsabilidad sobre las decisiones más impopulares.

P. Los noticiarios de los últimos meses continúan nombrando a Urdangarin, Bárcenas, UGT. ¿Usted cree que el poder corrompe?

R. Desgraciadamente sí, esta es una máxima que es verdadera desde muchos siglos. Considero vergonzosos todos los escándalos que salieron en los medios en estos meses, pero lo que me hizo sufrir más, como ciudadano y como hombre de las instituciones,  fue el caso Bárcenas. No solo porque quizás robó millones de euros a la ciudadanía, sino porque tal comportamiento legitima la opinión según la cual todos los políticos son lo mismo. El hecho que este escándalo sea explotado en el Partido Popular me hace enfurecer: yo quiero a mi partido y no acepto que los ciudadanos españoles pierdan confianza en el Gobierno por culpa de este hombre. Además, propondría penas más duras por este tipo de delitos, para que los partidos tradicionales recuperasen la confianza de sus votantes.

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